McLaren pasa por ser la realeza de la fórmula 1, una marca que remite a los días de champán y glamur en el paddock antes de la profesionalización extrema del Gran Circo. Por eso le duele más que nada el centenario de la vergüenza que alcanzó tras el último gran premio disputado en Bahrein. Y es que la escudería británica acumula la asombrosa cifra de 100 carreras sin hacer sonar el God Save the Queen por la megafonía de los circuitos del Mundial de F1. Y eso no deja de alterar las estructuras de McLaren, desde los motores hasta la cúpula directiva.

El Mundial del 2012 terminó en Brasil, en el circuito de Interlagos, y ahí venció Jenson Button la última carrera en el palmarés de McLaren. Aquel año, el piloto ya fuera de la fórmula 1 ganó otro par de grandes premios, y su compañero Lewis Hamilton llegaba primero en otros cuatro. Desde entonces no es ya que McLaren no haya ganado otra carrera, es que apenas se subió al podio en dos ocasiones, en el año 2014. Un podio para Button y otro para Kevin Magnussen en el arranque del Mundial de hace 4 años completan el triste recuerdo de lo que viene siendo McLaren en la década. Tanto es así que, acostumbrado a pelear con Ferrari por el primer puesto del Mundial de constructores, en la historia el equipo británico ya es tercero, y cayendo ante el empuje Red Bull y Mercedes.

Bien documentado en los últimos tiempos está el desastre de la relación McLaren-Honda. El cambio de motores a Renault esta temporada es el último intento del equipo inglés en recobrar los viejos laureles. Además, Zak Brown ha pasado a ser el primer ejecutivo de McLaren Racing, la que se encarga de las carreras. Pasa por encima de Eric Boullier, director deportivo, que mantendrá su puesto y cabeza visible en los grandes premios. Brown fue el elegido para tomar el relevo del mítico Ron Dennis pero con vistas más a los despachos y a los clientes que a las carreras. Los tiempos han querido que Brown tenga que ocuparse de todo un poco.

Todo para buscar la fórmula ganadora que se resiste hace 100 carreras. Para más inri, McLaren tuvo que ver cómo un motor Honda, esos que se rompían cada dos por tres o sufrían pérdidas de potencia o directamente no corrían montados en sus carrocerías, les superaba en Bahrein con gran rendimiento. Aún así, hay esperanza para los bólidos naranjas, que han tenido a sus dos coches en los puntos en carreras consecutivas por primera vez en mucho tiempo.

Esos resultados, especialmente los de Fernando Alonso, han desatado titulares en la siempre exagerada en este asunto prensa española, deseando ver al piloto asturiano en los primeros puestos por el bien del negocio. El propio Alonso tiene esperanzas, aunque reconociese que su séptimo puesto en Bahrein fuese más bien fruto de la coincidencia. Mientras, espera a que todos los cambios internos en McLaren se plasmen en el asfalto para, si bien estar lejos de romper la racha de 100 carreras sin ganar, sí acercarse al primer podio desde el inicio del Mundial 2014. 

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