La rivalidad Boston Red Sox-New York Yankees podría ser un Real Madrid-Barcelona en el béisbol estadounidense, sólo que las dos franquicias de la MLB están empeñados en esparcir mucho las temporadas en la que son competitivos. Pero los dos buques insignias de las dos grandes capitales del Este norteamericano (también rivales en muchas cuestiones culturales) han competido bien en la última temporada y ahora en ésta, y vienen de protagonizar dos duelos muy calientes, con el más reciente con peleas incluidas que han llenado minutos de televisión. Un gran negocio para la MLB, que ve a dos de sus buques insignias recuperando la rivalidad en prime time.

Apenas un día después de una tremenda paliza de los Red Sox a los Yankees (un abultado 14-1 que no se producía desde el 2009, justo el último año en que los neoyorquinos conquistaron las Series Mundiales), hubo venganza. Los Yankees se impusieron a su rival por un más apretado 10-7. Pero, sobre todo, hubo pelea. Dos, para ser exactos, de esas que vacían los banquillos y juntan a 50 personas en un lío monumental. Lo mejor del béisbol es que rara vez alguien es expulsado por estas trifulcas y luego sus protagonistas lo tratan como quien comenta un bateo, con total naturalidad. Así sucedió después del doble asalto en Boston.

Primero, fue un deslizamiento del yankee Tyler Austin buscando robar una base ante la presencia del red sox Brock Holt. Llegó tarde y dejó los tacos de sus botas marcados en el gemelo del rival. Primera gran bronca de la noche. “Probablemente dije algo que no debería, por eso pido perdón. Pero quería que supiese que fue una mala entrada, y creo que todo el mundo en el campo sabe que lo fue”. explicó Holt. Los Yankees estaban ganando el partido cómodamente, por un 8-1 que albergaba esperanzas de devolverle la dura derrota de la noche anterior a los Red Sox.

Pero el partido se calentó también en el marcador. Y cuando, con 10-6 en el electrónico, Tyler Austin llegó a su turno de bateo ante Joe Kelly, el pitcher que acababa de entrar al campo. En plena euforia de remontada o quizás recordando lo sucedido hace un rato, un lanzamiento de Kelly de más de 150 kilómetros por hora impactó en el costado de Austin. Éste primero mentó a todos los santos, luego zapateó su bate contra el suelo y se encaró a la distancia con Kelly. Éste le retó a acercarse más, y aceptó. La pelea siguiente ya forma parte de los mejores momentos de la temporada.

Kelly esquivó la embestida de Austin y luego le golpeó mientras el yankee caía al suelo. Luego ya llegaron todos los demás jugadores del campo y de los banquillos. Los protagonistas fueron expulsados, así como algún otro secundario. El partido continuó sin más problemas hasta las 4 horas de duración. “Son como nosotros, les gusta proteger su casa. Algo pasará pronto, si no en esta serie de partidos, quizás en Nueva York”, avisó el catcher de los Red Sox, Christian Vázquez. La rivalidad Boston-Nueva York está en todo lo alto, para felicidad de la MLB.