Daniel Ricciardo rompió dos tendencias que se atisbaban en el aún joven Mundial de fórmula 1 2018, y de un solo golpe, en el Gran Premio de China. El piloto suizo demostró que los Red Bull sí que pueden correr esta temporada, cuando su rendimiento y fiabilidad habían mostrado alguna duda en las carreras anteriores, llevándose la victoria de manera sorprendente en el tercer gran premio de la temporada. Y lo hizo probando empíricamente que, contra as tempraneras quejas de sus compañeros de paddock, (y especialmente su colega en Red Bull, Max Verstappen) sí se puede adelantar con los nuevos coches de F1. Todo eso lo sufrió en sus carnes Lewis Hamilton, que sigue sin ganar en lo que levamos de Mundial, en China se quedó fuera del podio y empieza a impacientarse. 

A Hamilton le salvó un poco la papeleta que Sebastian Vettel acabó octavo, lo que le permitió incluso reducir un poco la distancia con el líder de la clasificación. Por segunda carrera consecutiva, su compañero Valtteri Bottas rozó la victoria y mejoró con su Mercedes el rendimiento de Hamilton, que se quejó amargamente todo el fin de semana. “Estuve pilotando en tierra de nadie, sin velocidad. Ayer y hoy [por la calificación y la carrera] fueron un desastre para mí. Tuve suerte de que hubo incidentes que me permitieron seguir en la lucha. Tenemos mucho trabajo por delante, especialmente en mi lado“, dijo Hamilton. Cuidado especial en esos “para mí” y “mi lado”, porque a Bottas no parece irle tan mal.

En China, Ricciardo recuperó la emoción de una fulgurante remontada aprovechando la mejor estrategia de Red Bull tras un safety car que cambió la fisionomía de la carrera, motivado por el absurdo accidente entre los dos Toro Rosso. El piloto suizo montó neumáticos blandos y salió disparado, adelantando en pista al creído de su compañero Verstappen, a Hamilton y a Vettel. Difícil hacer más méritos que los de superar por habilidad a tu compañero de equipo y a los dos grandes candidatos al título del Mundial 2018. La victoria más espectacular de la carrera de Ricciardo acabó con ese muy desagradable ritual de beber champán de la bota sudada tras dos horas de carrera. 

Mientras, Fernando Alonso volvía a puntuar por tercera carrera consecutiva, algo que sin embargo sabe a poco a McLaren, que sigue esperando un salto competitivo del bólido naranja para acercarse a las 5 primeras posiciones. Hubo cierto alborozo entre fans y prensa española por el adelantamiento en pista del asturiano a Vettel, pero el Ferrari del alemán estaba dañado tras un golpe final con Verstappen y Alonso lo reconoció. “Su coche estaba dañado y yo era un poco más rápido en las curvas, porque nos falta mucha velocidad en las rectas. Pero fue una buena sensación”, dijo el de McLaren, que vio su estrategia cercenada por el safety car, y que sigue poniendo su mejor cara con los séptimos puestos, mucho mejor que la pasada temporada, insuficiente aún para el considerado mejor piloto del Mundial.