Aunque es una zona de aguas tranquilas, un tsunami acude cada año por estas fechas a su cita con Montecarlo. Se llama Rafael Nadal y se cobra una víctima tras otra con el paso de los días: Bedene, Khachanov, Thiem y Dimitrov, el último en claudicar ante la aplastante superioridad del tenista mallorquín cuando la competición obliga a mancharse los zapatos de arcilla naranja. El número 1 del ranking mundial ya espera a Nishikori o Zverev en la final de la tierra batida monegasca, la primera del curso para él, donde espera sumar su undécima corona en el Principado

La semifinal entre el español y el búlgaro parecía destinada a convertirse en otro paseo con el inmediato break del vigente campeón. Pero Grigor se colocó el mono  de trabajo y consiguió lo que era inimaginable: romper el servicio de Nadal e igualar la contienda, 3-3. Había partido. Hasta que, con 5-4 para el manacorí, la diferencia mental entre uno y otro afloró. Al tenista de Haskovo le temblaron las piernas y la muñeca para regalar dos dobles faltas y, con ello, el set inicial a su enemigo. 

Lo que el público no sabía es que con el buen intercambio del tuit anterior se había acabado el duelo. Dimitrov había llevado su cuerpo al límite en la manga precedente y el dolor en la espalda iba a más, una circunstancia que aprovechó el balear para convertir los juegos siguientes en un mero trámite. De hecho, era el búlgaro el que los protagonizaba, para mal, enviando la bola fuera o a la red. El 6-1 definitivo sentenció a un jugador al que le fallaron tanto la cabeza como el físico, frente a un extraterrestre al que al menos la primera jamás le patina. 

Gracias a este incontestable triunfo, Nadal consigue además una nueva marca personal, al acumular 34 sets consecutivos ganados sobre tierra batida (su récord anterior era de 32). Y mañana, al margen de seguir engordando esas cifras, podría escribir su nombre en la historia del tenis por enésima ocasión, al convertirse en el primer jugador en obtener el mismo torneo 11 veces. Su último obstáculo será Kei Nishikori o Alexander Zverev…

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