Los pronósticos se han cumplido y Rafa Nadal ha conquistado su undécimo Masters 1000 de Montecarlo después de batir a Kei Nishikori en la final del torneo por 6-3 y 6-2. Sin desmerecer en absoluto el gran tenis desplegado por el japonés, era el final más previsible después de la formidable semana del tenista balear, que ha apalizado a un rival tras otro sin piedad y confirmando quién es el máximo favorito para la actual gira sobre tierra batida: Rafael XI de Mónaco. 

El encuentro arrancó con sorpresa, aún así, cuando el nipón se convirtió en el primer tenista de todo el campeonato en arrebatar un break al número 1 mundial antes de que sucediese lo contrario. No en vano, Nishikori ha protagonizado su esperado gran regreso en la arcilla monegasca, dejando en su camino a grandes nombres como Cilic y Zverev, tercero y cuarto de la ATP respectivamente. Pero Nadal ocupa el trono por algo y devolvió el golpe de inmediato, sumando cuatro juegos seguidos hasta colocarse 5-2 arriba. 

El mallorquín había encontrado la forma de detener la agresividad inicial del asiático, un tenista de su escuela, la que de llegar a todo lo humanamente posible. Y así, la resistencia de Nishikori fue menguando poco a poco  hasta entregar el primer set por 6-3 y ceder la rotura que abría el segundo. Las fulgurantes derechas de Nadal y sus restos diabólicos a la línea se convirtieron en una constante de ahí al final del choque, al que se llegó con un rotundo 6-2. 

El tenista más grande de la historia sobre polvo de ladrillo abre así la gira sobre su superficie preferida, que continúa a partir del lunes con el Masters 500 de Barcelona. Nadal aterrizará en casa con sus rivales atemorizados ante el nivel exhibido por el manacorí en el Principado, y con la incógnita de si habrá alguien capaz de poner freno a un señor que acumula 36 sets ganados de forma consecutiva (desde los cuartos del año pasado en Roma, cuando perdió con Thiem). Una gesta, a día de hoy, casi inimaginable. 

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