El Mundial 2018 no podría haber arrancado mejor para Ducati. Andrea Dovizioso se imponía en el Gran Premio inaugural, en la pista qatarí de Losail, para inundar de esperanza el presente y el futuro de la casa italiana. Sin embargo, esa ilusión se ha transformado en incertidumbre apenas un mes después, con la posición de sus dos pilotos de fábrica en el aire. Por un lado, la del todavía líder de la clasificación a causa de su situación contractual; y por otro, la de su compañero, Jorge Lorenzo, debido a los terribles resultados que ha obtenido hasta ahora. 

Como ya reconocieron en varias ocasiones desde la fábrica de Bolonia, la prioridad para Ducati es la de prolongar el vínculo profesional con su compatriota, un piloto que sin hacer demasiado ruido sí ha cosechado victorias importantes. Por ello, las palabras de su representante han tenido que poner nervioso a más de uno. “Estamos muy lejos. Andrea no está pidiendo algo extraordinario; simplemente, lo que se merece teniendo en cuenta el trabajo que está haciendo”, explicó Simone Battistella, agente de Dovizioso, en una entrevista a la publicación Autosport

Pese a estas declaraciones y, sobre todo, el hecho de que el italiano haya mantenido conversaciones con Honda y Suzuki, la sensación generalizada en el paddock es que Dovizioso acabará renovando con Ducati. Porque la compañía de Borgo Panigale tendrá que asumir la abismal diferencia entre salario y rendimiento entre sus dos cascos principales: el que cobra 4 millones aventaja en 40 puntos al que recibe 12 después de tres carreras

Obviamente, esto no son buenas noticias para Lorenzo. El mallorquín vive alejado de aquellos tiempos en los que comandaba el asfalto a los mandos de una Yamaha; su realidad actual es totalmente opuesta, habituado a situarse en las posiciones donde los puntos que te llevas se cuentan con los dedos de una mano:  en Austin fue undécimo, después de sumar un solo punto en las Termas de Río Hondo (15º) y de su retirada en Losail. Su feeling con la moto, además, es escaso tirando a nulo. 

“Una carrera para olvidar. Tenía malas sensaciones desde el principio, y quizás esté viviendo mi peor momento desde que fiché por Ducati. Hay que esperar a que en Europa las cosas mejoren”, decía el español tras la carrera en la pista norteamericana. Lo peor para Jorge es que, igual que Dovizioso, su contrato finaliza a final de esta temporada, y en la fábrica italiana tienen muchas dudas sobre su continuidad. “Sobre la situación de Lorenzo, debemos reflexionar”, señalaba Gigi Dall’Igna, su director general. Un claro mensaje animándole a mejorar de inmediato…

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