Caster Semenya fue señalada como un bicho raro en su irrupción en el primer plano del atletismo mundial, cuando en el 2008 se proclamó campeona júnior de los 800 metros y al año siguiente lo hizo en categoría ya profesional. Su rápida mejoría en las marcas y su rotundo físico llevaron a la IAAF a someter a la sudafricana a una comprobación de género. Caster Semenya es una mujer con altos índices de testosterona naturalmente generada por su cuerpo, y por segunda vez en la última década el ente que rige el atletismo en todo el mundo pondrá puertas al campo del hiperandrogenismo, y con ellas a la propia Semenya.

El atletismo femenino será uno para mujeres con una tasa de testosterona superior a 5 nanomoles por litro y otra para las que tengan menos. Eso en las pruebas de 400 metros a la milla (es decir, hasta el 1.500). En ese rango, Caster Semenya no podrá participar en sus dos pruebas fetiches, campeona del 800 en todas las pruebas y podio habitual y amenaza en el 1.500. A no ser que haga algo para remediar su tasa de testosterona mediante algún medicamento. Es lo que se espera que anuncia la IAAF a finales de esta semana, algo que empujará a Semenya hacia el 5.000 y el 10.000.

“Al menos en ciertas pruebas, atletas con diferentes desarrollos sexuales con niveles de testosterona en el rango normal de un hombre tienen una ventaja competitiva significativa sobre las mujeres atletas con niveles normales”, concluye la IAAF en su informe para respaldar la decisión. La estimación es que atletas como Semenya, con sus niveles de testosterona, obtienen una ventaja de hasta un 9% más que sus competidoras. En explicaciones al diario británico The Guardian, el científico Ross Tucker asegura que la sudafricana “sera entre cinco o siete segundos más lenta en los 800 metros”. 

En el 2015, la IAAF ya dio marcha atrás a una norma para fijar un máximo de 10 nanomoles por litro de testosterona en atletas femeninas, y ahora ese límite se reduce a la mitad, lo que deja la situación más complicada para Semenya. La sudafricana fue campeona del mundo de 800 metros en Londres en el 2017, y trercera en los 1.500. Ahora tendrá problemas para encajarse en esas pruebas de cara a las grandes citas internacionales, y a sus 27 años parece empujada a pensar en el fondo. El caso de Caster Semenya causó un gran revuelo en su momento y ahora, este nuevo ajuste volverá a hacerlo, y será un anticipo de los ajustes que se vienen para atletas y deportistas en general transgénero.