Dominic Thiem ha logrado lo que parecía un imposible. El joven austríaco ha derrotado en un sensacional duelo a Rafa Nadal en los cuartos de final del Masters 1000 de Madrid, justificando por primera vez en bastante tiempo la etiqueta de heredero que se había ganado en las temporadas precedentes. Había sido precisamente él, Thiem, quien había logrado la última victoria sobre el manacorí en polvo de ladrillo, el 19 de mayo del 2017 en Roma; casi un año después, le infringe otra aún más dolorosa, que provocará el regreso de Roger Federer a lo más alto de la ATP el próximo lunes. 

El precedente más inmediato, ese 6-0 y 6-2 en el Godó, haría pensar a cualquiera que Thiem seguía lejos de acercarse al nivel extraterrestre de Rafa. Sin embargo, desde el comienzo se observó incómodo al héroe local, que aguantaba a duras penas las embestidas del aspirante desde el fondo de la pista. En parte por el excelso nivel del austríaco y porque el balear había bajado a la Tierra, el primer set avanzaba igualado hasta que sucedió lo inimaginable: Thiem obtenía el break y se ponía a tiro de tomar ventaja. 

Ahí reapareció el mejor Nadal, empatando la contienda a 5 y provocando el delirio en la Caja Mágica. La pista madrileña, eso sí, pasó del éxtasis a la incredulidad cuando su campeón cedía de nuevo su servicio con un par de errores impropios en él. Thiem olió la sangre y aprovechó para cerrar la primera manga por 7-5, rompiendo la racha de 50 sets encadenados a favor del español. Lo peor para el público y posiblemente para todo el país es que no habría respuesta a continuación. 

El austríaco es un tenista con un ímpetu a pruebas de bombas y siempre apuesta por ir al límite. De ahí que, aún siendo superior, cediese un par de roturas para Nadal, incapaz de sacar partido de los acierto propios. Todo era Thiem, tanto para bien con algunos golpes increíbles, como para mal, con unos cuantos errores no forzados de más. Revelador, en este sentido, que el punto final del encuentro se produjese con el saque del manacorí. 

Así pues, Thiem obra lo impensable, superar al dominador absoluto de la tierra batida por 7-5 y 6-3. El jugador de 24 años se medirá ahora a Kevin Anderson por un puesto en la final de Madrid, mientras Nadal pasa a pensar directamente en el Masters 1000 de Roma, donde podrá recuperar el cetro de la ATP, cedido a Federer a partir del próximo lunes. 

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