El videojuego Fortnite se ha convertido en un fenómeno mundial, con horas y horas de juego en línea, youtubers grabando partidas maratonianas y, además, deportistas de primerísimo nivel publicando en redes sociales sus hazañas virtuales. David Price es el pitcher estrella de los Boston Red Sox, y es un conocido adicto al Fortnite, al igual que muchos de sus compañeros de vestuario, que llegan a montar auténticas quedadas dentro de las instalaciones de la franquicia de la Major League Baseball. Por eso, la prensa local acusa a su adicción al videojuego por su lesión en la muñeca y que lastra sus lanzamientos. Price sufre de síndrome del túnel carpiano, y sus esfuerzos por negar que se deba a un uso excesivo de Fortnite están cayendo en oídos sordos.

“Si ese fuera el problema, entonces comienza en 1997, cuando gané mi primera PlayStation a los 12 años. Siempre he jugado a videojuegos. Siempre he jugado con mis compañeros al acabar la temporada, en el estadio, en el hotel… Es algo de mi generación. Es lo que hacemos. Si tengo que dejar los videojuegos y buscar otro hobby, pues adelante. Pero no creo que sea la causa”, se justificó David Price ante las preguntas insistentes de la prensa. Por si acaso, el pitcher ha anunciado que no jugará a Fortnite en las instalaciones de los Red Sox. 

Price firmó un contrato con los de Boston en el 2015 por más de 200 millones de dólares en siete años. No ha respondido a las expectativas, con una serie de problemas extradeportivos y varias lesiones. Por eso, cuando los médicos le examinaron esta semana para buscar problemas en su hombro, brazo y antebrazo y encontraron el  problema en el túnel carpiano, un mal menor en realidad, se buscaron razones fuera del campo para la poca productividad de Price. Un artículo publicado en The Athletic aseguraba que “el fenómeno Fortnite ha invadido el vestuario de los Red Sox”, y que varios jugadores participan en partidas de horas. 

El caso es que David Price se perdió uno de esos partidos ante los New York Yankees que ha levantado la rivalidad histórica entre ambas franquicias, y eso ha puesto de los nervios a la muy tradicionalista prensa de Boston, para los que Fortnite puede sonarles a chino. En realidad, la polémica es tan vieja como los problemas con las timbas de cartas de otras épocas en la NBA, por ejemplo. Price ha tenido que justificarse hablando de sus hábitos de ocio electrónico, al mismo tiempo que jugadores de los Milwaukee Brewers se pusieron a viciar al Fortnite en las pantallas gigantes del estadio. La prensa de Boston estaría más preparada par afrontar otro tipo de adicciones de las estrellas de los Red Sox.

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