Múltiples semanas de papeleos, reuniones y gestiones por aquí y por allá. Resumiendo, el partido más extenso de la historia del rugby español. Y un desenlace fatal. Pese a las numerosas demandas realizadas a la federación internacional sobre la alineación indebida de otras naciones y el escándalo arbitral ocurrido durante su encuentro frente a Bélgica, los Leones se quedan finalmente fuera de la cita mundialista, que tendrá lugar el próximo año en Japón. Curiosamente, la razón esgrimida es también la irregular participación de dos jugadores de origen francés… 

Así lo ha dictaminado World Rugby a través de un comité independiente de tres expertos, formado por el sudafricano Lex Mpati y los británicos Peter Fraser y James Dingemans. Los encargados de impartir justicia en este caso han considerado que España incurrió en una ilegalidad con la presencia en su combinado de Mathieu Belie y Bastien Fuster, ambos nacidos en suelo galo y que representaron a su país de nacimiento en su categoría sub-20. Madrid tendrá dos semanas para apelar la decisión pero las esperanzas son mínimas. 

El organismo internacional recrimina a España, tal como se recoge en dicho comunicado, que no le consultara sobre la posible situación irregular de ambos jugadores. Así, la castiga con cinco puntos de sanción en cada uno de los encuentros disputados por ambos, ocho en total, que dejan su casillero a cero y acaban con cualquier posibilidad de viajar a Japón. Además, también se descartó la opción de repetir el polémico encuentro frente a Bélgica, aquel con el infame arbitraje del rumano Vlad Iordachescu, descartando que dicho colegiado fuese designado a dedo porque entonces tendría que haber aspectos inequívocos de corrupción o mala fe

En una resolución probablemente sin precedentes en el mundo del deporte (y que deja muy dañada la imagen del rugby), Rumanía y Bélgica han sido sancionadas por el mismo motivo. En el caso de los primeros, por la presencia en sus convocatorias del tongano nacionalizado Sione Faka’osilea, tal como había denunciado España. De esta forma, Rusia se clasifica directamente para el Mundial pese a haber finalizado tercera en su grupo; más increíble aún es lo de Alemania, que disputará la repesca tras cerrar la clasificación como última

Semejante disparate significa que World Rugby y sus países miembros deben sentarse para aclarar su legislación vigente en relación a los jugadores nacionalizados. Se trata de una práctica muy habitual en este deporte, pero que tres selecciones hayan sido descalificadas por esta razón revela un incendio organizativo que todos deben intentar sofocar. Porque o bien las naciones se toman la normativa a la ligera, o bien esta es absolutamente incomprensible. 

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