Rafa Nadal ha tardado menos de una semana en recuperarse de la decepción vivida en Madrid. El tenista balear ha superado con cierta dificultad al italiano Fabio Fognini en los cuartos de final del Masters 1000 de Roma y, de esta forma, se coloca a solo dos triunfos de recuperar el cetro de la ATP, perdido después de la derrota en su país ante Dominic Thiem. El héroe local, encendido como de costumbre, amagó con llevarse la partida tras su clásico arreón en el primer set, pero Nadal lo sofocó después con la inestable colaboración del tenista de San Remo. 

Además de su aplastante dominio sobre tierra batida, Rafa es un experto en los breaks tempraneros. Y como Fognini no es ningún especialista con su servicio, el español aprovechó para golpear primero. Sin embargo, cuando manejaba el marcador por 4-1, el manacorí bajó su nivel una pizca, lo suficiente para permitir la reacción de su rival. Fognini, jugador con un estilo excepcional y con ciertos chispazos de genialidad, ofreció en ese momento lo mejor de su repertorio, con un revés a dos manos a la altura de los elegidos. La balanza se inclinó hacia la bandera local y el electrónico marcaba un inesperado 4-6. 

Como el gigante que es, Nadal reaccionó en el set siguiente. Mientras el italiano buscaba los puntos cortos, el español optó por mover la pelota pacientemente de un lado al otro y su estrategia surtió efecto. Fognini empezaba a desesperarse, convirtiendo el Foro Itálico en un circo como los del Imperio: alguna que otra dejada milagrosa, errores no forzados incomprensibles, pidiendo nadie sabe qué al juez de silla, jurando en hebreo… Así es Fabio, un tipo con el que es difícil aburrirse. Nadal, por supuesto, aceptó el regalo e igualó el encuentro con un 6-1. 

Ni siquiera el apoyo de la grada permitió al de San Remo volver al partido. Su cabeza ya estaba en otra parte y, aún por encima, el físico le abandonó mediada la tercera manga. Rafa, también con mucho apoyo familiar en su palco, caminó con tranquilidad a lo largo de los intercambios, cada vez más efímeros bien por los ganadores del español o por las castañas de Fognini. Se cerró la contienda con un 6-2, una cierta complicidad entre ambos en la red (esta vez, sí) y con Nadal accediendo a semifinales, donde ya espera al ganador del Djokovic-Nishikori