Sólo el excesivo ímpetu de Marc Márquez, ése que en ocasiones le lleva a provocar caídas propias y ajenas y a meterse en líos irresolubles con compañeros de parrilla, puede apartar al piloto español de un nuevo título mundial de MotoGP. Porque la victoria de Márquez en el Gran Premio de Francia, combinada con la caída de sus dos principales rivales, abre una brecha que parece insalvable en la clasificación del Mundial de pilotos. Tiene la montura más fiable (si no también la más rápida), el talento y la experiencia como para manejar una situación muy favorable en el campeonato.

Marc Márquez sabía que tanto Andrea Dovizioso (con mejor ritmo de carrera) como Johann Zarco (autor de la pole position en la jornada del sábado) podían generarle problemas en el circuito de Le Mans, un trazado donde no ganaba desde el 2014. Se preparó para una batalla que le venía siendo esquiva en las anteriores carreras: montó un neumático duro en la rueda de atrás, el único de los favoritos en hacerlo, para batirse en duelo con quien le retase en la prueba. No lo necesitó, porque Dovizioso se fue al suelo a las 6 vueltas tras ponerse líder de la carrera. Poco después, en la misma curva y en pleno toma y daca con Márquez, el francés Zarco besaba el asfalto. Camino despejado para el catalán, que pudo contemporizar y no arriesgar más de lo necesario mientras su neumático más resistente adquiría temperatura y agarre perfectos.

Márquez entró en meta por delante de los dos italianos, Danilo Petrucci y Valentino Rossi, de nuevo Il Dottore abocado a una de esas tibias remontadas que le permiten el recoger cadáveres por el camino mientras sigue sin descifrar los circuitos de su Yamaha, “El nivel de forma en el que estamos parece que nos ayuda. Está claro que la suerte la tienes que buscar, pero los rivales van fallando, los rivales más directos para el campeonato, y esto hace que tengamos una ventaja más grande. Cuando a mí me presionan, puedo fallar. Presionaron a Dovi y falló”, explicó un Marc Márquez que no tiene cómo disimular la importancia estratégica del triunfo en el Gran Premio de Francia.

Ahora, le saca 36 puntos a Maverick Viñales, su más inmediato perseguidor, en una Yamaha igual de complicada que la de su compañero Rossi. Dovizioso, su gran rival la temportada pasada, está a 49 puntos. Si Márquez aplica su rodillo de regularidad, ese que dice que si termina las carreras sin irse al suelo se subirá, por lo menos, al podio, el campeonato de MotoGP tendrá su nombre por quinta vez. Aunque hayan pasado apenas cinco carreras de las 18 del calendario.

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