La suerte está echada echada de cara al inminente Roland Garros. El único Grand Slam de tierra batida comienza este fin de semana y el cuadro ha sido definido, con una suerte bastante dispar para los dos grandes favoritos para coronarse en París. El número 1 del mundo, Rafael Nadal, ha sido el principal beneficiado, mientras que el otro protagonista principal en la gira sobre polvo de ladrillo, Alexander Zverev, tendrá un camino bastante más duro para llegar a la final del próximo día 10. 

El jugador español debutará ante el ucraniano Aleksandr Dolgopolov, un tenista de idas y venidas que no debería hacer sudar mucho a Nadal. En la siguiente ronda se mediría al ganador del duelo entre Joao Sousa y Pella, rivales más incómodos en la superficie. Para completar su primera semana de competición podría aparecer Richard Gasquet, favorito local pero que nunca ha vencido al manacorí. Ya de cara a los octavos, en el horizonte asoman el estadounidense Jack Sock, ganador del Masters 1000 de París el año pasado, o el NextGen Denis Shapovalov, a quien ya derrotó en Roma

Un poco más abajo quedó encuadrado una de las esperanzas argentinas, Diego Schwartzman. El Peque debería alcanzar la tercera ronda sin dificultades, donde en teoría se cruzaría con el vencedor de uno de los duelos iniciales más equilibrados: Coric-Kohlschreiber. Cerca de ellos cayó Feliciano López, con un duro escollo en el horizonte, ya sea Kevin Anderson o Pablo Cuevas. La zona sur de este lado es el terreno de grandes sacadores, como Juan Martín del Potro, Marin Cilic, John Isner o Tomas Berdych; la excepción en este trayecto la ponen Albert Ramos o el imprevisible Fognini. 

El verdadero reto es progresar en la parte baja del cuadro. Alguien que no debería pasar apuros para avanzar es David Goffin, pues lo más duro que puede encontrarse es a un Monfils con problemas físicos. Pablo Carreño, que defiende los cuartos del curso pasado, sí podría toparse con un obstáculo de entidad como Nick Kyrgios (si este quiere, claro). Por aquí también aparecen Novak Djokovic, resucitado en Roma y que se mediría a españoles como Ferrer o Bautista, y Grigor Dimitrov, siempre incómodo en Roland Garros y al que se le avecinan Troicki o Verdasco. 

Entre los candidatos, el peor parado del sorteo ha sido Dominic Thiem. El austríaco, eterno favorito en este Grand Slam pero que no termina de dar el siguiente paso, podría encontrarse a una de las revelaciones del momento, el griego Tsitsipas, en segunda ronda; y ya en octavos, si es que ambos cumplen, a un hueso durísimo como Nishikori. Más asequible lo tendría Stan Wawrinka, campeón en 2015, si no fuera por su estado físico (derrotado en Ginebra ante Fucsovics, incluyendo un 0-6). Finalmente, la principal alternativa a Nadal, Sascha Zverev, cuyo arranque es a priori sencillo pero al que después pueden esperar los citados Thiem, Nishikori, Djokovic o Goffin

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