Una de las imágenes más famosas de la historia del Gran Premio de Mónaco de Fórmula 1 se produjo en 2006. Tras tener que retirarse de la prueba y bajarse de su coche, el inclasificable Kimi Raikkonen salió por detrás del circuito y, en lugar de dirigirse al paddock, se fue caminando, todavía con el mono y el casco puestos, hacia su yate atracado en la bahía donde se acabaría desnudando y bebiendo una cerveza en cubierta viendo al resto de bólidos pasar. En la prueba disputada este domingo con victoria de Daniel Ricciardo desde la pole position, muchos querrían haberlo imitado. 

El propio Raikkonen resumió así lo ocurrido: “No ha pasado nada en carrera, siendo honestos, y ha sido aburrida”. “No hay forma de adelantar a menos que alguien cometa un error o se quede sin neumáticos. Acabamos siguiéndonos los unos a los otros toda la carrera”, se lamentaba describiendo una escena cada vez más habitual en el fin de semana más esperado del Gran Circo, agravada en esta ocasión por la primera ausencia de un coche de seguridad desde 2009. 

Hubo quien fue más tajante que el finlandés. “Esta ha sido posiblemente la carrera más aburrida de todos los tiempos. Sin un coche de seguridad, sin banderas amarillas… Creo que el deporte necesita pensar un poco en el espectáculo, porque esto es muy decepcionante”, criticó el español Fernando Alonso tras retirarse por problemas en el cambio de marchas. Después acudió a sus redes sociales para soltar un dardo a la F1 anunciando que se disponía a ver las 500 Millas de Indianápolis donde competía por última vez Danica Patrick. “Listo para ver y disfrutar la CARRERA del día”, escribió con sorna. 

La experiencia fue frustrante para el público, pero también para los pilotos. El líder de la prueba, Ricciardo, sufrió un problema en el MGU-K y acabó marcando un ritmo lento que el resto de coches siguieron en un largo carrusel, ante la dificultad de adelantar al Red Bull en el corto y estrechísimo trazado de Montecarlo. Ni Sebastian Vettel, segundo, ni el líder del campeonato Lewis Hamilton, tercero, tuvieron oportunidad de ponerse en cabeza. El vigente campeón mundial, residente en la exclusiva y carísima ciudad afirmó que “no hubo realmente una carrera” y que se pasó la prueba “en velocidad de crucero”. 

Hamilton no entiende que se pueda completar el Gran Premio con una única parada en el pit-lane: “Es la carrera más especial del año y yo pensaba, ‘Es una pena que la prueba no sea tan emocionante como el resto del espectáculo y la pista”. Así que piensa utilizar sus conexiones en el Principado para corregirlo: “Le dije el otro día al Príncipe Alberto que quizás va siendo hora de hacer el circuito más largo”.

Como no hubo entretenimiento en el asfalto de Mónaco, Lewis quiso remediarlo después y retó al ganador, Ricciardo, a darse un planchazo en el tradicional baño en la piscina de los ganadores. El australiano, el único feliz en un día aburrido, no se amilanó y dejó la imagen más espectacular de la jornada al estamparse contra el agua. 

No Hay Más Artículos