La Diamond League de atletismo llegó a Estocolmo y todo parecía ir normal, sin demasiado sobresaltos. Hasta que Juan Miguel Echevarría llegó a su último salto en la competición del salto de longitud. Ya iba por delante en la clasificación con un vuelo de 8,50 metros. Pero lo que sucedió en el sexto y último intento llevó a la locura a los 15.000 espectadores del estadio Olímpico. El joven cubano de 19 años llegó a 8,83 metros, una marca impresionante que no quedó registrada porque el viento soplaba un poco más de lo legal, un 2.1 metros por segundo que supera por 0.1 lo legal para registrar las marcas.

Pero el salto de Juan Miguel Echevarría es el mejor en 23 años en el mundo del salto de longitud. Si el viento se hubiese apaciguado siquiera una pizca, el caribeño se quedaría a 12 centímetros de la marca histórica del estadounidense Mike Powell, que una noche de 1991 en Tokio rompió el mítico récord de Bob Beamon con un salto de 8.95 metros. Dejando a un lado el viento, se trata de la novena mejor marca de la historia en el salto de longitud, la mejor desde que otro cubano, Iván Pedroso, alcanzase los 8,71 metros en la ciudad española de Salamanca.

“Estaba pensando en llegar a los 8,50 metros, pero no pensaba que fura capaz de saltar tan lejos. Ahora no estoy pensando en llegar a los 9 metros. Tengo que trabajar muy duro para poder conseguir eso, es una barrera enorme“, dijo Juan Miguel Echevarría después de su hazaña. El casi adolescente saltador cubano ya es campeón mundial de salto de longitud en pista cubierta, y aspira ya a dominar la disciplina la próxima década si consigue adquirir cierta regularidad. De repente, alcanzar a Powell en aquel mítico concurso en el que Carl Lewis también se quedó a las puertas de los 8,90 metros, se antoja una misión posible, una de las grandes barreras del atletismo mundial que ni el propio Pedroso pudo llegar a soñar.

El sudafricano Luvo Manyonga, actual campeón del mundo al aire libre, sólo pudo ser tercero en el Mitin de Estocolmo, con 8,25 metros, medio metro menos que el mejor salto de Echevarría, de repente una nueva estrella del atletismo mundial. En Doha, en 2019, el campeonato del mundo testará si el cubano está listo para competir no ya por el oro, sino por hacer historia a lo grande con un récord para el recuerdo.

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