Ha pasado casi un año pero, al fin, Andy Murray vuelve a sentirse tenista. El jugador escocés, ex número 1 del mundo, ha regresado a la competición en casa, sobre el verde del ATP 500 de Queens, en donde se midió al excéntrico australiano Nick Kyrgios. Se trataba del primer compromiso oficial del británico después de su derrota ante Sam Querrey en los cuartos de final del último Wimbledon, durante el pasado mes de julio, y Murray acusó la inactividad: el de Canberra se llevó el triunfo por 2-6, 7-6 y 7-5. 

Tal como refleja el marcador, el escocés arrancó de forma espectacular, rompiendo en dos ocasiones el servicio de un fenomenal sacador. Pero el paso del reloj hizo mella en Murray, muy de más a menos hasta ceder los dos sets siguientes. En cualquier caso, el partido resultó el mejor entrenamiento posible para el británico, ante un rival de entidad a las primeras de cambio. Queda por ver qué le deparará el sorteo de Wimbledon, porque muchas de sus posibilidades de avanzar dependerán de ello. 

Al margen del encuentro de Murray, otros numerosos favoritos saltaron al césped de Queens y de Halle, también un ATP 500. Novak Djokovic, por ejemplo, protagonizó un paseo en la cita londinense, al imponerse a John Millman por 6-2 y 6-1. Mucho más sufrió el próximo rival del serbio, Grigor Dimitrov, para eliminar a Damir Dzumhur por 6-3, 6-7 y 6-3. El defensor del título, Feliciano López, derrotó en un fenomenal encuentro al belga David Goffin, número 9 del mundo, por el mismo marcador que Dimitrov a Dzumhur. 

Por su parte, Roger Federer sigue calentando motores de cara a su gran objetivo, Wimbledon. El suizo, reciente ganador en Stuttgart y que la pasada semana recuperó el cetro de la ATP, superó sin demasiado esfuerzo a Aljaz Bedene por 6-3 y 6-4 en la hierba alemana de Halle. Esta victoria supone el decimoséptimo triunfo consecutivo de Federer sobre esta superficie, incluyendo los cosechados en el Grand Slam británico del año pasado. Su próximo rival será el galo Benoit Paire. 

Y si Federer ha supuesto la cara en Halle, Alexander Zverev ha representado la cruz. El alemán cayó fulminado por Borna Coric (6-1 y 6-4) en su regreso a la acción tras la eliminación en cuartos de final de Roland Garros. Un pésimo estreno en hierba para la esperanza local, terriblemente errático con su servicio (el croata consiguió cuatro breaks). No es el mejor augurio para el menor de los Zverev de cara al próximo Wimbledon… 

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