¿Quién no ha ido a Londres y aprovechando llenó las maletas de chocolate Cadbury en su regreso a casa, para llevarse de recuerdo o de regalo para la familia? El problema viene cuando tú trabajas en la muy gris y aburrida Woking, en una fábrica de una empresa que mueve presupuestos multimillonarios y recibes como premio una de las chocolatinas Cadbury más baratas, las que tienen la imagen de la rana Freddo. De eso acusan algunos trabajadores de McLaren a Eric Boullier, responsable de la escudería de fórmula 1 de la marca británica, la crisis latente que explota por una anécdota publicada por el Daily Mail.

Son muchos años ya no sin ganar una carrera para McLaren, sino incluso sin asomarse a un tercer puesto. Hay hartazgo a todos los niveles, pocos tan preocupantes como el de Fernando Alonso, cada día que pasa más lejos de seguir en la fórmula 1 después de que cada intento de resucitar a la marca inglesa caiga en el vacío. El asturiano niega la mayor (“Es un año de transición pero estamos en el camino correcto”) aunque la realidad es tozuda: tras un buen arranque de temporada, el McLaren y Alonso cada vez están más lejos de los puestos de delante en vez de acercarse. Hasta ahora, la figura de Eric Boullier había escapado de la quema. Cabeza visible de la nueva directiva encargada de reconducir un equipo histórico, no está consiguiendo su objetivo tras el cambio de motores Honda a Renault.

Pero el escándalo de las chocolatinas Cadbury deja al descubierto la tensión interna en McLaren. “Creo que es un problema de un par de personas que son protestonas, y creo que hasta puede ser bueno para nosotros. En este nivel de responsabilidad, todos hacemos lo mejor para la compañía. He leído ya un par de historias sobre el chocolategate, creo que son divertidas. Muchos me dicen que son un chiste. Invito a esas personas a que vengan y hablemos sobre esos problemas, mejor que hablar a nuestras espaldas”, tuvo que responder Boullier a la prensa, algunos dudando de si el responsable deportivo de McLaren debería seguir en el puesto.

Lo importante sigue pasando en la pista, y ahí Fernando Alonso sigue dilapidando los últimos años de su carrera ne la mitad del pelotón sin opciones de progresar. “Mejoramos, comparado con el año pasado. Pero aún no podemos ganar un Mundial, queremos entrar en la disputa por las victorias lo antes posible”, insiste el piloto español, mucho más ilusionado por su reciente triunfo en Le Mans y la perspectiva de hacer historia en la próxima cita con Indianápolis, ambas al margen de los coches de fórmula 1. Hasta el punto de que los rumores son cada vez más fuertes en la dirección del siempre cotizado Daniel Ricciardo: la prensa que sigue la fórmula 1 asegura que McLaren está llamando día sí y día también al suizo de Red Bull para ofrecerle 17 millones de dólares al año, el triple de lo que cobra ahora en la escudería austriaca. 

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