En Maranello parecían algo hartos de ver cómo se les escapaban los pilotos: Lewis Hamilton y su Mercedes en la clasificación del campeonato de Fórmula 1, y Daniel Ricciardo en sus pretensiones económicas. Así que para atrapar algún día al primero han decidido olvidarse del segundo y buscar en casa el futuro de Ferrari. Charles Leclerc, un talento surgido de la Ferrari Drivers Academy, será el segundo piloto de la scuderia a partir de la temporada 2019, sustituyendo a Kimi Raikkonen. La elección que adelanta La Gazzetta dello Sport es más lógica que sorprendente: el monegasco de 20 años es bueno, joven y, muy importante, barato. 

Leclerc entró en el radar de la parilla al proclamarse campeón de la F2 y tras unas pocas carreras en el Gran Circo ya todo el mundo conoce su nombre. Al volante de un Alfa Romeo-Sauber con motor del cavallino rampante, el muchacho ha sumado 11 puntos en esta campaña, acabando de manera consistente en el medio de la clasificación de los grandes premios y llegando a subir al sexto puesto en el GP de Azerbayán

Con Sebastian Vettel como líder indiscutible del box, los italianos apuestan por vez primera por ceder un asiento a piloto de su cantera para ver si da la talla con uno de los dos bólidos titulares. Es la solución frente a las elevadas aspiraciones de Ricciardo, el deseado, y que exigiría un desembolso de unos 40 millones de euros. La opción Leclerc tiene varias ventajas: se le firmará un contrato de dos años por un montante total de cinco millones, una cifra asequible frente a las de los pilotos más cotizados; se le dará la oportunidad de demostrar si vale o no para luchar por podios; y se mantendrá contento al alemán, que no verá amenazado su estatus. 

La noticia, según la prensa transalpina, se hará oficial a mediados de julio, coincidiendo con el GP de Alemania, aunque no se descartaría retrasarlo hasta el final del calendario europeo del mundial, coincidiendo con las pruebas de Spa o Monza. En cualquier caso, todo el tiempo que transcurra servirá para irle diciendo adiós a uno de los personajes más particulares de la F1 en este siglo, el finlandés Raikkonen, que a sus 38 años podría despedirse no solo de Ferrari sino también de la competición (aunque algunos rumores que no le hacen mucha gracia insisten en situarlo en McLaren). 

Muy diferentes son las preocupaciones de un piloto que tiene casi la mitad de su edad, un Charles Leclerc que no solo ha cumplido el sueño de haber llegado a la élite de las carreras, sino que está a punto de conducir uno de los vehículos más icónicos del planeta. En una de sus últimas apariciones públicas apenas podía disimular su ilusión: “No pienso demasiado en eso, aunque es difícil no hacerlo. Veo los rumores y estoy contento, porque mi sueño siempre ha sido correr para Ferrari. Si algún día ocurre, será fantástico”.

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