El tenis llevaba todo 2018 reclamando a Novak Djokovic. Ha tardado unos cuantos meses pero Nole ha regresado. Definitivamente, el jugador serbio vuelve a ser el que era después de superar a Rafael Nadal en un partido antológico en las semifinales de Wimbledon, lo que le permite citarse con Kevin Anderson en la final de mañana. Solo así, con su nivel al límite, se puede vencer a un Nadal que se marcha del torneo tras haber protagonizado el enésimo show de esta temporada

Rafa y Novak saltaron a la pista central justo al terminar la madre de todas las batallas entre Anderson y John Isner. Eran conscientes, atendiendo a la hora, de que era muy probable que el partido no quedara decidido durante la jornada del viernes. Tratándose de una semifinal de Wimbledon y de la enorme igualdad entre ambos en sus duelos, tenía que ocurrir. El césped del All England Tennis Club se despedía de estos dos titanes el viernes con ligera ventaja para el balcánico, por 6-4, 3-6 y 7-6. Un enfrentamiento diferente al anterior en el mismo escenario, con intercambios espectaculares, numerosas roturas de servicio y dos genios del deporte dejándose absolutamente todo. 

El español sabía que este sábado volvía a la hierba sin margen de error, y en esas situaciones al límite pocos o casi nadie se manejan con el número 1 del mundo. Nadal rompió el saque de Nole a la primera oportunidad, y aunque el serbio igualaría la contienda poco después, el balear quebraría de nuevo en el momento decisivo para llevarse el cuarto set por 6-3. Todo volvería a quedar decidido en la quinta y definitiva manga…

Y qué maravilla nos tenían preparada. Uno de esos momentos que hacen afición, con dos jugadores totalmente entregados para obtener el ansiado pase a la final. Para el recuerdo el desempate del 7-7, un prodigio de juego que debería ser mostrado en las escuelas de tenis. Ahí, Djokovic salvó varias bolas de break para Nadal, sacando a pasear un carácter que no mostraba desde hacía tiempo. El español y el serbio seguirían compitiendo al límite para deleite del público, pero Rafa sucumbiría poco después con un par de errores y un inoportuno resbalón. Nole no desaprovecharía ese 0-40 y accedería a una nueva final de Wimbledon en su carrera, la demostración definitiva de que ha vuelto para quedarse tras una larga travesía por el desierto.

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