“Hubo un tiempo en el que no podía ni siquiera ir andando hacia el buzón de mi casa”. Serena Williams valoraba en su justa medida el llegar a la final de Wimbledon después de su maternidad, dificultades médicas derivadas de ella y a sus 37 años. Su reintegración en el circuito de la WTA tras dar a luz a Olympia no fue nada fácil: con problemas de movilidad, quizás con sobrepeso, acusando también la injusticia de que su ránking se haya perdido por ser madre como quien tiene una grave lesión. Pero en Wimbledon impuso su nuevo tenis, más conservador y esperando a poder soltar su potente derecha, inalcanzable para cualquier rival. Pero la alemana Angelique Kerber no le dio opción en la final sobre la hierba de Londres, y con un doble 6-3 frustró el cuento de hadas de Serena Williams.

Kerber, alemana de 30 años, ya no es una advenediza. Y está aprovechando ese vacío de poder en el circuito de la WTA que la ausencia de Serena Williams ha generado. Con su victoria en Wimbledon, Kerber ya tiene tres títulos de Grand Slam en su currículum, y apenas le falta vencer en Roland Garros para completar el círculo. El tenis femenino vive un vacío de poder que hace que los tres majors disputados hasta ahora tengan vencedoras distintas (Halep, Kerber y Wozniacki). Un buen pedigrí para justificar la derrota de Serena Williams en otros términos que no sean el óxido después de tanto tiempo parada. 

“Sólo quería decir a todas las madres que he tenido una larga lucha para volver, y fue realmente difícil. Honestamente, siento que si yo puedo hacerlo, ellas pueden hacerlo. Si quieres volver a trabajar, para mí después de ser mamá, siento que no hay presión para hacerlo porque tener un niño es absolutamente un trabajo a tiempo completo”, dijo Serena sobre el verde de la pista central del All England Tennis Club. Williams quiso convertir su regreso a una final de Grand Slam seis meses después de su reaparición en un mensaje sobre el poder de la mujer, justo cuando la final femenina de Wimbledon tuvo que ser desplazada para terminar la semifinal masculina entre Djokovic y Nadal.

“Sólo siento que estoy dando los pasos en la dirección correcta. Creo que he dado un gran paso en Wimbledon, pero mi viaje no ha hecho más que empezar. Lo que tengo que hacer es seguir adelante”, abundó Serena Williams, con la mira puesta en extender su resurrección deportiva en casa, en el US Open con Nueva York como testigo de excepción. Quizás allí pueda lograr el hito histórico del tenis mundial que se le escurrió entre sus poderosos dedos en la final de Wimbledon: igualar los 24 títulos de Grand Slam de Margaret Court, poseedora del récord absoluto de títulos conquistados por un tenista, hombre o mujer.

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