Mientras Novak Djokovic y Angelique Kerber bailaban el tradicional vals de los vencedores de Wimbledon, las decenas de trabajadores de la limpieza apuraban su jornada de, en ocasiones, 15 horas laborales en las instalaciones de All England Tennis Club. Las condiciones de trabajo de las decenas de personas contratadas para hacer las tareas de manutención, así como los del cátering, se han convertido en el lado oscuro del torneo de tenis más tradicional del mundo. La diferencia entre los empleados y los tenistas que pierden en la primera ronda sobre la hierba londinense es sangrante.

“El personal de limpieza que trabaja regularmente 15 horas al día recibe 11,5 libras (para comida) y disfruta de una hora para comer al día. Esto es totalmente insuficiente e insultante, especialmente mientras mucho personal laboral trabaja menos horas y en trabajos mucho menos demandante reciben casi 30 libras”, declara al diario The Guardian uno de esos trabajadores, cuya jornada laboral en Wimbledon arranca normalmente a las 8 de la mañana, paran a comer entre las 12 y las 3 de la tarde, y después, según el reportaje, no reciben más comida ni tienen más tiempo para un descanso hasta que terminen la jornada a las 10 de la noche.

El texto de The Guardian recoge testimonios de los empleados, según los cuales tienen que recurrir a la amistad de los cocineros de las instalaciones del All England Tennis Club para recibir alguna dosis extra de comida que sería descartada al final de la jornada. O incluso algún trabajador ha echado mano a paquetes tirados a la basura. Además, según el diario londinense, no tienen un lugar establecido para comer, por lo que muchas veces se les ha visto aprovechar sus escasos descansos en zonas de tránsito entre pistas, algo que tampoco permiten servicios de coordinación del torneo de Wimbledon.

Las denuncias sobre la situación de las trabajadoras de la limpieza de Wimbledon llega unos días después de que también The Guardian desvelase que los empleados del cátering cobrasen las horas del turno nocturno muy por debajo de la media de otros trabajadores de Londres. Tanto los empleados de cátering como los de la limpieza son subontratados a una empresa llamada Compass, que facturó más de 1 billón de libras el año pasado. El torneo de Wimbledon repartió 34 millones de libras en premios a los jugadores en su edición del 2018. Mientras, los empleados mantienen los engranajes más básicos del All England Tennis Club en funcionamiento en condiciones mejorables.

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