El carácter de Liz Cambage, 2.05 metros de altura y casi 100 kilos de peso, es algo complicado. Cuando, con 20 años, fue elegida número 2 en el draft de la WNBA (sólo por detrás de lo que acabaría siendo una leyenda, Maya Moore), la australiana se plantó con la seguridad de una veterana: “No voy a ir a jugar a Tulsa”. Jugó a regañadientes un año, se ausentó el segundo, volvió el tercero y después se pasó cuatro años en China. Ahora, ha regresado, poco calmada pero imparable, hasta el punto de conseguir el récord histórico de puntos de la WNBA.

Cambage anotó 53 puntos en la victoria de su equipo, ahora los Dallas Wings, sobre las New York Liberty. La pívot australiana rompió la marca histórica de la base Riquna Williams, que jugó en el mismo equipo pero cuando estaba asentado en Tulsa. Dos mitos de la WNBA como la mencionada Moore o Diana Taurasi nunca llegaron a los 50. “Es algo muy grande. Ya había firmado grandes números en China, ya había firmado grandes números en Australia, y había escuchado a mucha gente decir que nunca podría firmar esos números en la WNBA. Así que supongo que este partido es para todos esos”, espetó Cambage.

La pívot de la selección australiana que fue bronce en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 vive con un fuego interno que la impulsa. Cuando consiguió esa medalla con las Opals decidió no volver a Tulsa para jugar su segunda temporada. Aparecería para la tercera antes de irse a China para pasar cuatro años y convertirse en una delas jugadores mejor pagadas del mundo. Todo porque Tulsa no le hacía mucha gracia como ciudad. Ahora, en Dallas, Liz Cambage parece más a gusto. Anota 20 puntos por partido, captura 9 rebotes y pone casi 2 tapones. Ha vuelto decidida a conquistar la WNBA.

Y eso lo paga con un exceso de furia. Fue expulsada por doble técnica la semana pasada y otra técnica le costó el partido a las Wings poco después. Bajo las órdenes de la también australiana Erin Phillips, a sus 27 años Liz Cambage va camino de encontrar la madurez y estabilidad emocional que le permita desarrollar su potencial. Olvidada su lesión de tendón de Aquiles que le frenó en plena progresión, la pívot australiana ahora mete hasta triples: en su histórico partido de 53 puntos, anotó 4 de 5 intentos, señal de su evolución como jugadora porque en sus dos anteriores temporadas en la WNBA no había anotado ninguno. Esta misma temporada, Cambage había roto su techo anotador, fijado este mismo mes en 37 puntos. La australiana va lanzada al estrellato, seis años más tarde de lo que le tocaba.

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