A sus 35 años, Francesco Molinari ha hecho historia para el golf de Italia. Nunca antes un golfista de ese país había conquistado uno de los torneos considerados tótems del deporte. Molinari se hizo con la jarra de clarete que premia al vencedor del British Open, después de una brillante última jornada. El único problema de una cita que Molinari recordará para siempre es que el vencedor para ojos de muchos aficionados de todo el mundo fue otro, un mito viviente del golf mundial. Tiger Woods acabó sexto pero su regreso a la lucha por los grandes títulos acaparó casi tantos titulares como el nombre del triunfador de verdad en el Abierto Británico.

En 147 años de disputa del British Open, nunca un italiano había ganado. Ni en el Masters de Augusta, ni en los otros dos majors. Quien más cerca había estado fue Constantino Rocca, en 1995, pero perdió en un desempate con John Daly. A Molinari, conocido como Chicco, no le tembló la mano con los hierros, firmó 13 pares consecutivos en la última jornada mientras el resto de rivales se perdían en la irregularidad, acabó haciendo 69 golpes (-2 en el recorrido del domingo) y se citó con la historia cuando firmó su tarjeta en el club de Carnoustie. Y todo, compartiendo partido con Tiger Woods y todo lo que eso supone: la presión mediática, la expectación del público, todas las miradas y los ruidos puestos en el gran ídolo.

Es increíble estar aquí con este trofeo. Sabía que estaba en un buen momento de juego, pero aquí tenía un récord desastrosos, y no era muy optimista. Intentaba no pensar mucho sobre eso, y vivir el día a día. Para alguien como yo, que viene de un país sin demasiada tradición, es un viaje increíble. Ahora mi nombre está grabado en la Jarra de Clarete junto a leyendas del golf”, dijo Molinari después de secarse el sudor de la doble tensión: la de jugar y la de esperar en el club el resultado de su rival, Xander Schauffele, que le podía alcanzar. 

No fue así. Tampoco alcanzó al italiano Tiger Woods, que sin embargo considera el resultado un éxito. “Ha sido como si Michael Jordan volviese a jugar al baloncesto”, resumeel español Manuel Piñero al diario El País. Tiger llegó a ser colíder en la jornada del sábado, pero no pudo rematar la faena el domingo para sumar su 15º trofeo de Grand Slam, el último conquistado en el 2007 y desde entonces muchos problemas extradeportivos y, sobre todo, de lesiones que le han obligado a reconstruir todo su juego. Pero a sus 42 años, tiene muchos por delante para aumentar su cuenta, y el primer paso fue su más que prometedor British Open.

Un doble bogey y otro bogey consecutivos acabaron con sus opciones. “Hice todo lo que creía que tenía que hacer para ganar. Había un grupo de tíos con oportunidad de ganar, y yo era uno de ellos. Hay que ponerlo todo en perspectiva. Si me dicen a principios de año que estaría en condiciones de ganar el British Open, hubiera dicho que tendría que tener mucha suerte“, resumió su sentir Tiger Woods, que ya es considerado favorito para ganar el PGA Championship. Seguramente, más que Molinari.

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