Ryan Lochte, el nadador más laureado en la historia de los Juegos Olímpicos tras Michael Phelps, está tan cómodo en el agua que, además de meterse en la piscina, no para de meterse en charcos. El último consiste en protagonizar la más ridícula de las suspensiones decretada por la Agencia Antidopaje de Estados Unidos (Usada). ¿Ha consumido Lochte sustancias prohibidas? No, porque la vitamina B que se inyectó el pasado 24 de mayo para recuperase de un esfuerzo deportivo no lo es. ¿Cuál es el problema entonces? Ocurre que solo se permiten los tratamientos intravenosos superiores a 100ml dentro un período de 12 horas cuando existe una exención terapéutica. ¿El deportista disponía de ella? No. ¿Pero cómo podemos estar seguros de que se pinchó sin permiso? Pues porque él mismo publicó una foto haciéndolo en su perfil de Instagram

El sonido que habéis escuchado es el de la palma de vuestra mano abierta golpeándoos la frente en señal de incredulidad. Resulta casi imposible de concebir que un atleta de élite que estaba entrenando para los Campeonatos del Pacífico del mes de agosto y los Campeonatos del Mundo de Natación que se disputarán en Gwangju (Corea del Sur) en julio de 2019 se vaya a perder las dos citas por una autoincriminación en las redes sociales. 

Hace dos meses que Lochte sonreía al pajarito cómodamente sentado en un sillón mientras el gotero hacía su trabajo. “Recuperación atlética con #goteointravenoso”, describía en el pie de foto de su red social. La foto ya no existe en Instagram, pero la Usada ha realizado la investigación pertinente para determinar la infracción: 14 meses de suspensión con efecto retroactivo hasta la fecha del error que le impedirán competir durante un año de forma oficial y, quizás lo que más le duela, comprometerán seriamente su deseo de ganarse un puesto para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, a los que llegaría con 36 años.

“No me voy a rendir. Llegaré a los Juegos”, proclamó el nadador tras conocer la sanción. Ocurre que la palabra de Lochte está en entredicho desde su memorable adiós a las Olimpiadas de Río 2016. El ídolo americano se convirtió en el hazmerreír del país tras descubrirse las mentiras con las que intentó disimular un fiasco gigantesco. Él y otros compañeros se inventaron que habían sido atracados por delincuentes armados para disculparse por haber regresado de madrugada a la Villa Olímpica. La historia, que a punto estuvo de generar un conflicto diplomático, hizo caer en desgracia al ganador de seis medallas de oro. 

Ryan Lochte vuelve a tropezar, pero en esta ocasión por ser demasiado honesto. Tanto que hasta se ha retratado cometiendo la infracción que puede condicionar el final de su carrera. 

No Hay Más Artículos