El Tour de Francia corrió riesgo durante una semana de convertirse en una de esas carreras de fórmula 1 donde, sospechosamente, el coche del teórico segundo piloto de una escudería potente tipo Ferrari, Mercedes o Red Bull sufre una oportuna avería o problema de neumáticos o un despiste inesperado de un mecánico que permite al teórico primer espada ganar sin problemas por delante de su compañero. Muchos pensaban que la única duda del Tour era qué corredor del Sky se vestiría de amarillo en París, sin el cuatro veces ganador de la prueba Chris Froome o su fiel escudero Geraint Thomas. La carretera es más difícil de manipular cuando se va sobre dos ruedas, y el galés Thomas se mostró más fuerte que su supuesto jefe de filas, y se coronará como ganador de su primer Tour de Francia en París. 

Thomas aguantó sin mayores problemas los últimos test pirenaicos y, sobre todo, la contrarreloj del sábado previa al paseo final hasta París. Sólo los entresijos del Team Sky pueden saber si en realidad el bueno de Geraint bajó el pistón en la prueba cronometrada individual cuando creyó(como todo el mundo) que Chris Froome había batido el tiempo del holandés Tom Dumoulin. Sería el gesto último de agradecimiento a su compañero y amigo brindarle el triunfo de etapa en una jornada que además le permitió al británico subirse al podio como tercer clasificado en la general. Pero algo pasó con la medición de los tiempos, y cuando Geraint Thomas enfiló la recta final Dumoulin volvía a ser primero y el galés ya no podía ganar la etapa.

En fin, un problema de ricos el del Sky perder una etapa cuando se va a llevar otro Tour más, como los cuatro de Froome y el de Bradley Wiggins antes de él. Es otra sucesión natural dentro del equipo tirano del ciclismo mundial, que ahora debe enfrentar el debate interno que surge después de que Froome ganase el Giro de Italia y ahora Geraint Thomas el Tour de Francia, cómo manejar esa bicefalia. Pero eso quedará para después del champán de París. “Siempre pensé en ir día a día, seguir concentrado. Ir etapa a etapa, escalada tras escalada. De repente se ha acabado, lo he logrado y se me viene todo encima. Es una gran emoción que me sobrevenía cada vez que abrazaba a alguien“, dijo un lloroso Geraint Thomas tras quedar tercero en la etapa y confirmar su victoria a falta del trámite de París.

¿Y Chris Froome? Para el cuatro veces ganador del maillot amarillo, la situación suya y de su rival Dumoulin prueba que hoy se puede derribar esa barrera de ganar el Tour y el Giro en el mismo año. El holandés fue segundo en ambas pruebas, y Froome cree que de no mediar todo el estrés por su incierta situación procesal por dopaje y una caída a las primeras de cambio que le desplazó en la clasificación, podría haber ganado. “He vivido de todo en esta carrera, momentos de decepción, caída, momentos de felicidad cuando ganamos etapas y nos vestimos de amarillo. Estoy contento de llegar al podio y de poder estar allí al lado de Geraint será un momento de gran orgullo para mí”, dijo un cariñoso Froome con su amigo Thomas. 

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