Por más que sea el llamativo tono con el que van pintados sus bólidos, la vida en Force India dista mucho de ser de color de rosa. La escudería fundada por Vijay Mallya hace casi once años está en bancarrota y algunos dedos en el paddock señalan a uno de sus pilotos, Sergio Checo Pérez, como el responsable. La realidad es que de los 159 millones de libras esterlinas de deudas que acumulaba el equipo, apenas 3,4 corresponden a salario y otras aportaciones debidas al mexicano. Él dio el paso de reclamar el concurso de acreedores, sí, pero defiende que lo hizo como única vía para salvar a la empresa de la liquidación y conservar los empleos de 400 trabajadores

Pérez se explicó a través de un comunicado difundido en sus redes sociales: “El miércoles, uno de los acreedores estaba en la Corte en Londres tratando de liquidar al equipo. Significaba que el equipo se cerraría inmediatamente y todos perderían sus trabajos. Al ser yo un acreedor del equipo, me pidieron que utilizara un procedimiento legal diferente en los tribunales ingleses llamado Administración, que permite a una empresa continuar operando mientras se encuentra un nuevo propietario”. El piloto contó con el apoyo de Mercedes, que suministra los motores, y del patrocinador principal BWT para optar por esa vía. 

Como resultado de esa solicitud, al menos los monoplazas de Checo y Esteban Ocon pudieron competir este fin de semana en Hungaroring mientras esperan que los nuevos administradores del equipo -se trata de Geoff Rowley y James Baker, de la consultora británica FRP Advisory– encuentren un comprador dispuesto a asumir la enorme deuda.

En la parrilla se dice que a diferencia de lo ocurrido con otros equipos como Marussia, que acabaron desapareciendo, sí puede haber millonarios interesados en adquirir Force India, una escudería asentada en la mitad de la tabla de la Fórmula 1, tanto en el campeonato de pilotos (Pérez es décimo y Ocon, undécimo) como en el de constructores (quinto puesto). Entre los interesados figurarían los padres de dos pilotos: Lawrence Stroll, padre de Lance, conductor de Williams; y otro más cercano, Dmitry Mazepin, padre del bielorruso Nikita que ya ejerce de piloto probador en el equipo indio. Ocurre que en el caso del magnate Mazepin, el artículo de la Wikipedia dedicado a glosar los escándalos de corrupción en los que se ha visto envuelto ocupa varios párrafos. 

Los coches rosas salen al asfalto este domingo, pero aún hay quien piensa que el remedio adoptado por Checo Pérez puede ser peor que la enfermedad. Especialmente la empresa de bebidas energéticas Rich Energy, que aún confiaba en la viabilidad económica de Force India hasta el punto de hacer una aportación de última hora cuya gestión queda ahora en manos de los administradores externos: “A pesar de una inyección de capital de 30 millones de libras de último minuto por parte de Rich Energy, la Corte hoy ha declarado a Force India como insolvente. Un trágico y evitable final orquestado por Mercedes, Sergio Pérez, Julian Jakobi (el representante del mexicano) y BWT. Vergonzoso”, se despachaban en un tuit.

Force India es el último ejemplo en el Gran Circo de que a menudo las carreras no solo se ganan en la pista, sino también en los bancos. 

No Hay Más Artículos