Pascal Mancini era una de las esperanzas de la delegación de Suiza para los próximos Europeos de atletismo. Con una marca de 10.41 en los 100 metros, y especialista en los relevos del equipo de su país, era una opción de medalla para el país centroeuropeo. Pero no podrá estar en Berlín para los campeonatos continentales. La federación suiza ha decidido suspender a Mancini por sus comentarios xenófobos y, en general, su cercanía a posiciones de extrema derecha que hacen fortuna en países vecinos como Austria.

Mancini era conocido por sus posturas políticas, pero fue a raíz del Mundial de Rusia 2018 que la situación rebasó los límites para la federación suiza. El velocista publicó en su Facebook un mensaje “La selección de Francia y sus amigos”, y como imagen un vídeo de monos. Los aficionados suizos ya sospechaban algo, cuando Pascal Mancini celebró alguna victoria en el tartán haciendo el saludo conocido como quenelle, que popularizó un infausto humorista francés de mensaje antisemita. Las pistas que llevaban a su posición de ultraderecha acaban con una lista de música de bandas neonazis y mensajes que harían orgullosos a blancos supremacistas del sur de Estados Unidos, del tipo “¿Por qué los blancos no pueden estar orgullosos de su herencia?”

“Éramos conscientes de la forma de pensar de Mancini, ya hemos invertido mucho tiempo en el asunto”, dijo a la prensa suiza Peter Haas, el coordinador de las selecciones de atletismo del país. Parece que el último detonante de la expulsión y la prohibición de competir en los Europeos de Berlín es usar una foto con la ropa oficial del equipo suizo en redes sociales donde, por ejemplo, se recuerdan frases de un colaboracionista suizo con los nazis. “La dirección cree que las transgresiones del atleta no pueden tolerarse. La federación suiza de atletismo se compromete sin reservas con un deporte justo y respetuoso”, reza el comunicado que condena a Pascal Mancini.

El atleta ha reaccionado como suelen hacerlo los supremacistas blancos que consideran que, a pesar de las evidencias del mundo que nos rodean, creen que las instituciones conspiran en su contra. “La presión mediática que me ha estado aniquilando desde hace unos días me deja fuera del equipo. Felicidades al periodista que lo hizo. Me quieren destruir al no dejarme correr para que no pueda vivir de mi deporte”, se explicó Pascal Mancini en Facebook. En el 2012, el velocista suizo dio positivo por usar nandrolona y ya estuvo dos años alejados de las pitas. Ahora, dio positivo por algo mucho peor que un anabolizante.

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