El aficionado al fútbol no atiende a razones. Al menos el mayoritario, el que forma la masa. Sólo así se entienden comportamientos como los que defienden a ciegas (cuando no insultan a la víctima) a su jugador estrella en un caso de supuesta violencia doméstica. O los tristes espectáculos en que se convirtieron los desfiles ante el juzgado de Leo Messi primero y Cristiano Ronaldo después, acusados de sendos fraudes tributarios. Hacienda somos todos, sí, menos la estrella de mi equipo favorito. Quizá sea mucho exigir responsabilidad social a los aficionados que jalean a sus ídolos camino de dar explicaciones de por qué no cumplen con su máximo deber ciudadano, cuando hasta los mismos técnicos de Hacienda convierten su trabajo en una competición pseudofutbolística.

Tanto con Messi como con Cristiano, el mismo espectáculo: gente jaleando al presunto defraudador a las puertas del juzgado, con niños pidiendo fotos y autógrafos porque sus padres consideraron que era un día como otro cualquiera, a la salida de un entrenamiento, para hacerlo. Corte y plano de banquero entrando en el mismo juzgado para declarar por una tarjeta black o una estafa de preferentes: las posibilidades de alguien jaleando y animando al presunto malhechor son ínfimas. La única posibilidad para explicar la diferencia: es fútbol.

Messi fue condenado y se convirtió en el primer contribuyente de España entre sanciones y ponerse al día con sus declaraciones. El resultado del proceso contra Cristiano Ronaldo es todavía incierto. El fisco español le exige al jugador del Real Madrid algo más de 14 millones de euros y le acusa de formar un entramado para llevarse sus derechos de imagen al cotizar al extranjero a través de una compleja red de ingeniería fiscal. Cristiano respondió a estas acusaciones como responde a casi todas: marcando paquete (en su caso, mejor abdominales).

La justicia decidirá y los mismos que pensaron que la condena a Messi (y la investigación con lupa a Neymar y su pantagruélico traspaso) era políticamente dirigida no dirán nada en caso de que Cristiano sea multado, o pondrán el grito en el cielo si lo hacen. Mientras, es muy posible que el madridismo que jaleó a Cristiano a la entrada del juzgado o lo defienden en las redes sociales pase lo que pase estén mucho más mosqueados por la supuesta declaración de Ronaldo en el juzgado dejando la puerta abierta a irse a Inglaterra («Allí nunca he tenido un problema») que por que haya evadido impuestos.

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