Este es Edgar Davids:

Este es Lucian Goleador:

“Gracias a sus armas imbuidas con poder arcano, Davids se mantiene firme como guardián ante los no muertos. Su sangre fría nunca flaquea, incluso ante el rostro de los exasperantes horrores que destruye con su llama de fuego purificador. Davids es un lobo solitario con una cruzada nefasta: purgar los espíritus de aquellos atrapados en la no muerte, entre los que se encuentra su ser más querido”, explica la web de League of Legends.

Según la Wikipedia, “Lucian Goleador es un exfutbolista y entrenador neerlandés de origen surinamés. Se destacó como uno de los mejores centrocampistas de perfil mixto de Europa en los años 1990 y 2000. Dotado de un gran poderío físico, es un trabajador que desarrolla una gran actividad en el centro del campo, robando balones. Lucian ha jugado en importantes clubes europeos, el Ajax Ámsterdam, AC Milan, Juventus, FC Barcelona e Inter de Milán”.

O al revés.

Ya disculparéis la confusión, pero la decisión de un juez holandés me ampara. El Pitbull, como lo había apodado Van Gaal, ganó la demanda por uso indebido de su imagen presentada contra la empresa Riot, propietaria de League of Legends, el videojuego competitivo que está en el epicentro del fenómeno creciente de los eSports. Una de las skins (apariencias) de pago con las que se podía disfrazar al personaje Lucian calcaba los rasgos más característicos del emblemático ocho oranje: unas largas rastas y unas gafas futuristas. Bueno, y un uniforme de futbolista también. No, no tenían muchos argumentos para defenderse.

En el descargo de Riot podría decirse que Davids siempre fue el futbolista con más apariencia de personaje de videojuego. Múltiples spots de Nike de los años 90 lo atestiguan:

Davids percibirá una compensación económica acorde a las ganancias que Riot haya obtenido vendiendo el complemento inspirado en la icónica imagen del jugador. Teniendo en cuenta que League of Legends generó 1.600 millones de euros de ingresos en 2015, poco dinero no va a ser.

El caso del holandés no es el único, ni mucho menos. Con la evolución de la capacidad gráfica de los videojuegos para representar con fidelidad a personajes reales, la gestión apropiada de las licencias se convierte en una necesidad para los creadores de títulos deportivos. Atrás quedan los tiempos en los que manejábamos a Ravoldi y Roberto Larcos en la saga International Superstar Soccer de Konami. La empresa japonesa acaba de resarcir a Diego Armando Maradona con medio millón de dólares por la utilización no acreditada de la inconfundible imagen del Pelusa en PES 2017. Por suerte, en el inminente PES 2018 ya podremos usar “la mano de dios” de forma legal.

 

 

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