¡Qué ganas de que llegue el 26 de agosto! ¡Qué ganas de este combate inédito entre un campeón de boxeo ya legendario y el más popular de los luchadores de las Artes Marciales Mixtas! ¡Qué ganas de que se enfrenten en un ring de Las Vegas Floyd Mayweather y Conor McGregor!

¡Qué ganas de que se callen y dejen de hacer el ganso de una santa vez!

El combate en marcha, el protector bucal en la boca de los contendientes y, además del ruido de fondo, el único sonido de los golpes. Silenciadas las bravatas gratuitas, silenciados los discursos compuestos por infinitas repeticiones de la palabras bitch y money, silenciado el vodevil atroz de cada comparecencia pública. Todo eso es lo que algunos tipos timoratos anhelamos de esta pelea del siglo: el silencio. Eso y el fin de la vergüencita ajena.

A lo mejor es mucho pedir. Uno de los participantes se hace llamar Money (“Dinero”):

El otro, The Notorious (“El Notorio”):

Lo mejor que le puede pasar a The Money Fight, que es como se conoce la cita en la que se van a medir el lomo Mayweather y McGregor a partir de la 1 de la madrugada del domingo, es que empiece la pelea. Exceptuando que el pugilato se convierta también en una astracanada (no lo descartemos), habrá terminado entonces el show de testosterona cerril de las últimas semanas y comenzará la contienda deportiva.

Desprovistos del guion elaborado y talento interpretativo con el que contaban las estrellas del wrestling, los dos boxeadores (sí, la disputa será con reglas de boxeo) han protagonizado estos días una serie de actos promocionales para intentar captar el mayor número de televidentes y, en consecuencia, aumentar el rendimiento económico de la función. No es que les vaya a hacer falta mucho más dinero. El luchador irlandés se habría asegurado ya un cheque de 100 millones de dólares que podría triplicarse para el campeón estadounidense que regresa de su retiro (dorado, literalmente, porque Floyd lo baña todo en oro) y pone en juego su marca de 49 victorias en 49 combates.

A falta de mamporros, hasta la fecha hemos tenido:

  • Trajes de raya nada diplomática que dice “Que te jodan”:

  • Lluvias de billetes en una imagen que da para cuadro de Velázquez:

  • Contacto físico no permitido:

  • Bajito-shaming entre hombres que apenas pasan de 1,70 metros de estatura:

  • Y el obligatorio cruce de perdigones por esa manía de insultarse muy a la cara:

A lo mejor tenéis ganas de ver todo eso en movimiento y de escuchar a dos hombres llamarse reiteradamente “perra” durante demasiados minutos. A mí se me ocurren cosas mejores que hacer, pero allá cada cual con sus fetichismos. Este es el vídeo del último cara a cara previo al combate:

Una vez se suban al ring este domingo, Mayweather y McGregor podrán ajustar cuentas en doce asaltos de tres minutos de duración cada uno. El irlandés promete tumbar al estadounidense y acabar con su inmaculada marca. Por su parte, el que llegó a ser considerado el mejor boxeador del mundo libra por libra afirma con soberbia que dejará al hombre de los brazos-espagueti que lo golpee una vez antes de noquearlo.

En declaraciones a El Español, el seleccionador español de Artes Marciales Mixtas, Israel Adrados advertía que “las diferencias con el boxeo son abismales y, aunque haya despertado mucho interés, el combate, deportivamente, no es muy coherente”. Desconfía mucho de las posibilidades del representante de su disciplina: “Puede hacer un ridículo aplastante”. Mike Tyson es del mismo parecer.

Ya resta menos para que termine el circo y comience la pelea, para que Money le cierre la boca a The Notorious. O viceversa. Porque un doble KO tal vez sea mucho pedir, ¿no?