Durante los mejores años de su vida, justo antes de llegar a los 30 y ganando 8 millones de dólares al año (mucho para cualquier mortal, más aún para un modesto chico de West Virginia, OJ Mayo reconoció que pasó mucho más tiempo «siendo generoso con los amigos, saliendo por ahí y buscando chicas» que en el pabellón puliendo su juego en una NBA que estaba a punto de cambiar drásticamente, donde los bases anotadores algo bajitos como él no son nadie sin una rapidez que él no tenía y una constancia en el tiro de 3 de la que carecía. Así que cuando llegó su sanción de dos años por dar positivo en una serie de controles y la NBA le apartó, OJ Mayo se vino abajo, y con él los débiles pilares de su mundo. Ahora, el aún jugador de los Milwaukee Bucks quiere volver para borrar su imagen de repudiado, aunque sea en España.

«Gente con la que hablaba todos los días aún no me ha llamado. Ahora veo de verdad cómo es el mundo». OJ Mayo es ahora un hombre entre resentido y esperanzado. En su gira mediática (por ESPN, Sports Illustrated…) para anunciar que esta dispuesto a volver, la imagen que trasluce del antiguo jugador de Memphis Grizzlies, Dallas Mavericks y Milwaukee Bucks es la de alguien realmente dolido por el Tras que sufrió a raíz de su sanción, dos años por un positivo por abusar de un medicamento para el dolor. OJ Mayo tenía antecedentes por marihuana, pero jura y perjura que no usó drogas más fuertes, un rumor que le ha estigmatizado.

Durante la suspensión apenas jugó al baloncesto y descubrió de repente que estaba atrasado en dos pagos de la hipoteca. OJ Mayo había ganado, hasta el momento, casi 50 millones de dólares. Quizá esta sea la verdadera razón de su vuelta. «Estoy en deuda con los Bucks, durante tres años pagaron a alguien que está por debajo del nivel», asegura Mayo, que en su periplo con los de Milwaukee fue en progresión inversa a la franquicia: creció Antetokonmpo, aparecieron Kris Middleton y Jabari Parker, Jason Kidd es entrenador… Pero Mayo fue apagándose, lesiones de por medio, aportando 8 puntos por partido y con los peores porcentajes de su carrera en la temporada que terminó antes de su sanción.

Mayo es un capacitado anotador que puede ayudar a un buen equipo desde el banquillo. Pero dos años sin jugar son muchos para un profesional de la NBA, una Liga que ha cambiado drásticamente en esos años de paréntesis. OJ comenzó a entrenar duro para su regreso, intentando perder un sobrepeso alarmante, buscando la reintegración en el circuito NBA, pero con las puerta abiertas a Europa, España incluida. Todo depende de lo que quiera el ex número 3 del draft: en la ACB, el Madrid no tenía hueco para Sergio Rodríguez, así que parece difícil que lo haga para experimentar con OJ Mayo, el repudiado que quiere volver a su lugar.

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