Al finalizar los encuentros, les entregan sus camisetas. En ciertas épocas, como la Navidad, visitan hospitales infantiles. Y los hay también que, de vez en cuando, colaboran con diversas asociaciones. Bonitos gestos de muchos futbolistas con sus más pequeños seguidores. En la retina y en el corazón, la reciente historia de Jermain Defoe con Bradley Lowery. ¿Pero acaso el año no tiene 365 días?

Los jugadores de fútbol, como también otros muchos deportistas, son el espejo en el que se miran niños de todo el planeta. Y también las niñas con el balompié femenino. Por tanto, es su deber dar ejemplo. Comportarse como es debido. Aportar, de alguna manera, en la educación y formación de estos pequeños y pequeñas. Lamentablemente, en demasiadas ocasiones ocurre todo lo contrario.

En este sentido, ¿qué pensarán en Chile sobre los constantes escándalos en los que se ve envuelto Arturo Vidal? No contento con protagonizar salvajes accidentes de tráfico, el centrocampista del Bayern ha sido noticia en su país por su presencia en una fiesta con familiares y amigos. ¿El problema? Los supuestos destrozos que causaron en el lugar del evento.

Radja Nainggolan, por su parte, merece todos los elogios sobre el césped. Siempre da el 200%. Pero lo de admitir públicamente su afición por los cigarrillos es más cuestionable. Hacerlo es una cosa; vanagloriarse de ello es otra muy distinta…

El peculiar belga llegó incluso a atreverse con la bebida, un problema bastante habitual entre jugadores británicos. Cómo olvidar las imágenes de una de las joyas del Aston Villa, Jack Grealish, hace un par de veranos. Estaba de vacaciones en Tenerife y se le fue de las manos… Su imagen tirado por los suelos es difícil de borrar de la mente.

El último en subirse a este poco recomendable carro ha sido Mats Hummels. Al central alemán, compañero de equipo de Vidal, no se le ocurrió nada mejor para subir a su Instagram que una sesión de balconing. Las rajadas no se hicieron esperar. Una actitud poco edificante de un futbolista que hace poco anunciaba su compromiso para donar el 1% de su millonario salario para ayudar a Mata a cambiar el mundo.

Son solo unos pocos ejemplos. Hay muchos más y tristemente los seguirá habiendo, como por ejemplo el irresponsable uso de las tecnologías y redes sociales por parte de algunos deportistas. Por incomprensible que parezca, muchos futbolistas no distinguen entre subir un vídeo bailando y/o cantando a colgar otro lanzándose desde un balcón.

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