El Barcelona sigue llamando a la puerta de Coutinho hasta última hora del mercado de fichajes, pero aunque hay quien asegura que el futbolista brasileño podrá salir a cambio de 160 millones de euros, el Liverpool continúa sin abrir. Quien agarra el picaporte con fuerza para impedirlo es el hombre que supervisó durante años ese otro fútbol en el que podrías fichar a Mbappé para el Lugo y a Neymar para el Reus.

Peter Moore estuvo durante diez años al frente de la división deportiva de Electronic Arts (“i-ei-sports-isindegueim“, ya sabéis), la empresa que despacha cada año millones de copias del videojuego FIFA. La suya fue durante décadas una de las caras más reconocibles de la industria del ocio electrónico. Hoy es el CEO de los reds, el hombre que representa los intereses de Fenway Sports Group, los estadounidenses dueños del club de Merseyside.

Moore vive ahora un sueño. Scouser de nacimiento, desarrolló su carrera profesional en Estados Unidos. Profesor de educación física en sus inicios, trabajó en empresas de ropa deportiva como Reebok. De ahí dio el salto a los videojuegos. Fue presidente de SEGA of America durante la etapa Dreamcast y debió de sufrir al ver cómo sus productos patrocinaban al Arsenal con la misma publicidad que también lució el Deportivo de La Coruña.

El directivo abandonó la compañía japonesa que comenzaba a naufragar y saltó a Microsoft para relanzar sus consolas. Peter Moore cimentó su fama en la industria durante una conferencia pública en la que anunció el lanzamiento para Xbox 360 de Halo 2 y Grand Theft Auto IV con sendos tatuajes en sus brazos, un momento que, de tan ridículo, se convirtió en legendario. Le robaba una exclusiva a su rival, Sony Playstation, luciendo unos bíceps a los que él llamaba sus “big guns“, su artillería pesada.

Cambió la empresa de Redmond por la sede de EA en San Francisco en 2007. Allí supervisó los títulos deportivos (FIFA, Madden, NHL, UFC). Uno de sus últimos trabajos fue lidiar con el impasible Jose Mourinho en la presentación pública de FIFA 17. Hay velatorios que resultan menos incómodos que intentar desarrollar un guion supuestamente jocoso con The Special One.

Al poco tiempo Peter Moore logró volver a su hogar geográfico y sentimental: a Liverpool y a Anfield. Aunque no es el responsable de la parcela deportiva, sí adopta decisiones ejecutivas y mantiene un perfil alto como relaciones públicas del club de sus amores, con constantes interacciones en la redes sociales. En una de las últimas insistía en que el equipo inglés no se plantea la venta de Coutinho.

El FC Barcelona ha perdido ya varias vidas durante la partida que está disputando en este verano de fichajes. Ahora Peter Moore se le aparece como el jefe de final de fase al que batir para lograr completar su misión. Pero si de algo sabe Moore es de juegos.