¿Qué es lo que más puede encolerizar al aficionado de un equipo? Que le toquen los símbolos a los que ha jurado una fidelidad irracional figura entre las mayores ofensas. Cambiar las tradiciones cuesta y si no que se lo pregunten a los aficionados del Atlético de Madrid o de la Juventus de Turín, contrariados por las recientes modificaciones en los escudos de sus camisetas. Pero hay ocasiones en las que el cambio es necesario porque no tiene solo que ver con cuestiones de estética o diseño, sino con valores de la sociedad en la que se integran esos clubes. Ocasiones en las que abolir la tradición es necesario, como sucede con los Cleveland Indians.

Hace tiempo que la liga de béisbol estadounidense viene advirtiendo a la franquicia de Ohio que debe decir adiós al Chief Wahoo, su emblemático logotipo y mascota consistente en la caricatura de un nativo americano. El equipo ha ido dando pequeños pasos en las últimas temporadas, empleando la letra ce inicial de Cleveland como emblema en gorras y equipaciones. Pero unas declaraciones recientes del propietario del club, Paul Dolan, demuestran que aún queda camino por recorrer antes de jubilar el dibujo.

Dolan manifestó en una emisora de radio que la MLB y los Indians “no están exactamente alineados sobre su futuro”. Aun así concedió que “llegaremos a algún entendimiento relativamente pronto, antes del inicio de la temporada 2018 o quizás incluso antes”.

Pero no es “algún entendimiento” lo que el comisionado Rob Manfred y una parte de la sociedad estadounidense demanda. Lo que exigen es la desaparición inmediata de una representación racista de los indios americanos. Recuerdan además que en los playoffs de la temporada pasada el equipo de Cleveland desempolvó con frecuencia al Jefe Wahoo para volver a lucirlo en sus mangas.

Las medias tintas en estas actuaciones suelen conducir al enquistamiento del problema. El mundo del béisbol mira de reojo a la NFL, donde el propietario de los Washington Redskins, Dan Snyder, se resiste a abandonar un nombre, “pieles rojas”, calificado como insulto por los principales diccionarios de la lengua inglesa. La persistencia en una injuria racista en la propia ciudad que acoge el gobierno de los Estados Unidos causa sonrojo al deporte americano. Una escuela de Maryland acaba de prohibir al alumnado y al personal del centro vestir ropa con el nombre o la imagen del equipo de fútbol.

La MLB necesita, pese a la oposición de los fans de los Indians, que desaparezca un logotipo que en 1947 a algunos les resultaba aceptable, pero que en 2019 será un motivo de vergüenza cuando se celebre en Cleveland el All-Star Game. Tal vez el béisbol tendría que actuar como el baloncesto. La NBA, donde ningún equipo conserva nombres o logos que caricaturizan a una etnia, le retiró la organización de su partido de las estrellas de este año a Charlotte para reprobrar las leyes contra la comunidad LGBT+ del estado de Carolina del Norte.

El mejor argumento contra el absurdo de conservar la mascota de los Indians lo ofreció el periodista de la ESPN Bomani Jones al lucir una camiseta con el nombre Caucasians. Es sabido el valor que tiene una sola imagen.