Ezekiel Elliott pudo haber jugado en el estreno de la NFL para los Dallas Cowboys, a pesar de haber sido suspendido por seis partidos a principios de agosto. De poco sirvió el año de investigaciones de la Liga por sospechas de maltrato a su novia, Tiffany Thompson, ni la decisión (tibia) de apartarle de los campos durante un tiempo. Elliott recurrió y ahora la sanción está en suspenso tras una batalla legal y de interses difícil de seguir.

En cualquier caso, el expediente Ezekiel Elliott demuestra el serio problema que la NFL tiene con la violencia doméstica. Muchos de sus jugadores acaban siendo detenidos, procesados y condenados por pegar a sus novias, esposas o madre de sus hijos (pocas veces la figura coincide en la misma mujer). La tibieza con la que reacciona la Liga y la proliferación de casos indican un grave conflicto en la base de la propia NFL. El periódico USA Today, en su apartado NFL, tiene una estadística de arrestos. Además de touchdowns, yardas recorridas, pases completados, sacks, etc. No están todos los casos porque por ejemplo Elliott no aparece. Pero os animamos a hacer una búsqueda en la página y resaltar los casos de domestic abuse. El panorama es desolador.

En un período de una semana en el verano del 2016, Tiffany Thompson asegura que Elliott le golpeó al menos en 5 ocasiones. La mujer aportó pruebas en las redes sociales y la NFL investigó el caso. La policía no acabó de presentar cargos contra el jugador de los Cowboys, que lo niega todo. Hasta el punto de sentirse acosado por la propia Thompson, quien tras cortar la relación le mandaba mensajes comprometedores diciéndole a Elliott que también mantuvo una relación con su compañero de equipo Lucky Whitehead.

El culebrón es un festín para los medios estadounidenses. Al mismo tiempo que Elliott consigue escapar de la sanción y trata de culpar a la mujer de lo ocurrido, el pateador Josh Brown veía ampliada su condena deportiva, que le costó su contrato con los Giants tras reconocer abusos verbales y físicos contra su mujer. La diferencia de criterio en ambos casos tampoco ayuda a tomarse en serio la política de la NFL en este tipo de casos, que han saltado a la primera plana después del salvaje vídeo de Ray Rice tumbando a su pareja de un puñetazo en un ascensor. Eso fue en el 2014. Desde entonces, la NFL ha tenido otros 28 casos de jugadores implicados en casos de violencia machista. Por lo menos. Mientras, Elliott festejaba en Instagram su “victoria”. La NFL tiene un serio problema.

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