La Premier League celebra este curso sus 25 años de vida ostentando el título oficioso de mejor campeonato liguero del mundo. El galardón ficticio se le atribuye por la mística de campos y escudos tan antiguos como el propio fútbol, por la devoción de sus aficionados, por su poderío económico, por su moderna organización, por la variedad de candidatos al triunfo final y por el habitual ritmo vibrante de los partidos.

La preeminencia del torneo inglés no es una verdad absoluta. Para cualquiera de nosotros la competición más relevante es siempre la que disputa nuestro equipo. Sucede que, desde que nació hace un cuarto de siglo para regenerar el viejo fútbol de las islas, herido por el hooliganismo y las viejas infraestructuras, la Premier ha evolucionado como un producto mercadotécnico superior. El dinero de las televisiones ayudó a atraer talento extranjero y multiplicar su atractivo global.

Ahora otras ligas como la española viajan a remolque, dando palos de ciego para intentar erosionar la ventaja inglesa. Tras dispersar los horarios de los partidos en cuatro días, Javier Tebas propone jugar partidos en el extranjero. De algún modo hay que atacar al líder. Pero la verdad a menudo es más sencilla.

El encuentro que cierra la tercera jornada de La Liga Santander es un MálagaLas Palmas. En la Premier League se juega este domingo un SwanseaNewcastle United. En el equipo galés juega Roque Mesa, el centrocampista fundamental del club canario hasta la pasada temporada. En las urracas de Rafa Benítez se alinea Jesús Gámez, durante años una de las joyas de la cantera malaguista. No cuesta trabajo imaginar a un espectador chino, o incluso español, eligiendo con el mando a distancia el partido del Liberty Stadium y no el de La Rosaleda.

En Medallista tampoco nos podemos resistir a la seducción que la Premier League lleva ejerciendo sobre nosotros desde su creación. A continuación elegimos seis motivos para brindar (con una pinta de Pale Ale) por este aniversario:

  • Los goles de Matt Le Tissier: las intervenciones televisivas de Julio Maldonado nos pusieron en contacto con un jugador mágico que, sin salir del Southampton, marcaba tantos imposibles para cualquier otro futbolista del mundo. Ver para creer.

  • Sobrevivir a Vinnie Jones: para que existan héroes hacen falta villanos y pocos son los futbolistas dispuestos a aceptar el papel. Vinnie Jones, reconvertido en actor por Guy Ritchie, era mucho menos duro en sus papeles de sicario asesino que en sus entradas sobre el césped. Por donde pasaba el pivote de Chelsea, Wimbledon o Queens Park Rangers, no volvía a crecer la hierba… Ni las tibias, ni los peronés.

  • Cantona y los Fergie Boys: el Manchester United ha ganado 13 de los 25 títulos disputados en la Premier. Ganó otras cosas igualmente importantes que lo convirtieron en el club más rico y más popular del planeta: todos los niños se levantaban el cuello de la camiseta como Uh! Ah! Cantona; todo los jugadores querían curvarla como Beckham; todos queríamos (no) envejecer como Ryan Giggs; y todos los entrenadores quisieran el mando en plaza de Sir Alex Ferguson.

  • El equipo invencible: quizás el hoy discutido Arsène Wenger es el hombre al que más cosas le debe la Premier League. El francés se enfrentó a la tradición, modernizando la nutrición y los entrenamientos de los jugadores e importando futbolistas de buen pie. Wenger hizo del Arsenal un equipo del futuro en un fútbol, el inglés, tan enamorado de su pasado. Henry, Bergkamp, Pirès, Vieira, Ljunberg y compañía encadenaron 49 encuentros invictos y alzaron la liga 2003/04. Ellos fueron el mejor conjunto en la historia de la competición.

  • El dinero por castigo: la Premier anticipó el fútbol que estaba por llegar, ese en el que es posible anticipar la clasificación final del torneo mirando el presupuesto de los equipos. La lluvia de dinero de grandes magnates permitió rescatar de la mediocridad a clubes históricos como Chelsea o Manchester City. Los blues fueron la obra maestra de Jose Mourinho, otro técnico extranjero que cuestionó la capacidad de los místers ingleses (ninguno ha ganado la Premier -y sí, Ferguson es escocés-). Los sky blue salieron de la sombra del United con una victoria agónica en la liga de 2012. Aquel gol de Sergio Agüero en tiempo de descuento justificaba todos los cheques.

  • Los underdogs: en un fin de semana al azar cualquiera te pega un buen revolcón. Es el temor con el que viven los grandes clubes aspirantes al título en un torneo que no permite el relajo y en el que se producen goleadas inesperadas con cierta frecuencia. Que esos equipos cualesquiera sean capaces de ganar todos los domingos es extraño pero puede suceder. Un Eibar campeón en España; un Chievo en Italia; un Friburgo en Alemania. En Inglaterra fue posible. El Blackburn Rovers del goleador Alan Shearer lo hizo en 1995. Con más mérito aún en este fútbol de trasatlánticos, el Leicester City entrenado por Claudio Ranieri lo logró en 2016. ¡Cómo no amar la Premier League!

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