“Es un motivo de despido”. La secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Sara Huckabee Sanders, respondió así al tuit de la periodista Jemele Hill, una de las figuras emergentes en la programación televisiva del canal especializado en deporte ESPN. Hill, copresentadora del show The Six junto con Michael Smith, se enzarzó en una discusión en las redes sociales sobre el supuesto racismo del músico Kid Rock. En medio del intercambio escribió: “Donald Trump es un supremacista blanco que se ha rodeado ampliamente con otros supremacistas blancos”.

El comentario de la comunicadora de Detroit causó alboroto por varios motivos, incorrección política aparte. El programa de Hill y Smith es uno de los valores al alza en una televisión, ESPN, que necesita conservar espacios de éxito frente al nuevo modo de consumo de la información deportiva, una avalancha constante de publicaciones en redes sociales. ESPN es una institución en Estados Unidos. llega a un público enorme y diverso, y ha invertido un dineral en hacerse con los derechos de la NFL. ESPN es propiedad de Disney, el gigante del entretenimiento. Y a Disney no le debe hacer ninguna gracia ser llamada a capítulo por la Casa Blanca.

La secretaria Sanders calificó el tuit de Hill como “uno de los comentarios más indignantes que se pueden hacer” antes de insinuar a la cadena la medida a adoptar con la presentadora. ESPN reaccionó con un comunicado en el que afirma que la opinión de Hill “no representa nuestra posición” y que “ella reconoce que sus acciones fueron inapropiadas”.

Veremos hasta donde llega la reprobación por parte de la empresa que ya hace unos años se deshizo de una de sus mayores figuras, Bill Simmons, después de que el periodista fuese extremadamente crítico durante meses con el comisionado de la NFL, Roger Goodell. Precisamente The Ringer, el medio que ahora dirige Simmons, publica una pieza sobre la imagen progresista que la presentadora afroamericana representa para su cadena. En él se recuerda que ya había sido suspendida en una ocasión por comparar ser hincha de los Boston Celtics con sentir simpatía hacia Hitler.

Jemele Hill es mordaz con todo aquello que, como una cierta tradición bostoniana, representa una América de poder blanco sobre otros grupos raciales. Seguramente sonrió al ver cómo un grupo autodenominado Boston Antifa desplegó la pasada noche en Femway Park, el templo del béisbol en el que juegan los Boston Red Sox, una enorme pancarta con el lema “El racismo es tan americano como el béisbol”.

Las cuatro personas que realizaron la protesta fueron expulsadas del estadio. En un comunicado que remitieron al Washington Post explican que son “un grupo blanco de protesta antirracista” que pretende “recordarle a todo el mundo que tanto como el béisbol es fundamental para a cultura y la historia americanas, también lo es el racismo”.

Después de los acontecimientos de Charlottesville, hay un debate abierto en la sociedad estadounidense que también afecta a las grandes ligas profesionales y los medios que las cubren. Existen periodistas y aficionados que se quieren posicionar al respecto. Resta por ver si tendrán a su disposición micrófonos y gradas para hacerlo.

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