Cuando te dé pereza el debate arbitral en la Liga de tu país o te tires de los pelos viendo cómo uno de los clubes más poderosos del planeta se queja de maltrato arbitral, piensa que todo es susceptible de empeorar. Piensa que podrías ser un aficionado neutral de la Liga portuguesa. Porque si hay un lugar en el mundo donde la pelea de dos gigantes del fútbol por el tema arbitral adquiere tintes de guerra subterránea y fétida, es en Portugal. El conflicto abierto en Porto y Benfica dura ya demasiado tiempo pero siempre da una vuelta de tuerca que aviva las llamas. Sólo que ahora media Europa se ha visto salpicada y dado por aludida.

En un programa de la televisión del Benfica, se aludió a una lista supuestamente publicada por el Daily Mail, con los 10 clubes de Europa más corruptos. El tercero de ellos (oh, casualidad) el Porto. Por supuesto, los vecinos del norte de Portugal reaccionaron furiosos y anunciando procesos judiciales ante semejante ataque. Nada nuevo en la crónica paralela a la competición futbolística en el país ibérico. La novedad son los otros 9 implicados en la acusación: la Juventus y el Milan aparecen en segundo y sexto lugar y en Italia no ha sentado bien, los turcos Besiktas y Fernerbahçe están como locos, y nadie ha ido a preguntar al Cluj rumano o al Tomori albanés que les señalen de esta manera.

El Porto contraatacó, además de con la denuncia, asegurando que llamaron al Daily Mail y preguntaron por ese estudio. El periódico inglés dijo que no sabía de qué le estaban hablando. El Benfica, por su parte, empieza a escurrir el bulto y culpa de la polémica al colaborador del programa que soltó la bomba. Vamos, que mientras este chico acusaba al Porto de ser el tercer club más corrupto de Europa, a la tele del Benfica le faltó el rótulo «No nos hacemos responsables de las opiniones vertidas por los colaboradores».

El caso es un pedazo de leña más en el fuego bien vivo de las polémicas Benfica-Porto, que atraviesan por un momento muy tenso. El Porto ha difundido en las últimas semanas correos electrónicos comprometedores en los que acusa al Benfica de querer controlar las designaciones arbitrales. El caso está en la justicia portuguesa, con ministerio implicado y todo. El Porto sabe de lo que habla: en el ya lejano 2004, su sempiterno presidente y experto negociador Pinto da costa fue condenado por intentos comprobados de sobornar a árbitros.

El Benfica, por su parte, aprendió de aquello: durante los tres campeonatos portugueses logrados de manera consecutiva entre 2013 y 2016, fue acusado por su rival en la capital Lisboa, el Sporting, de hacer jugosos regalos a los árbitros para domarlos. En el ojo del huracán, el conocido como Kit Eusebio: los colegiados recibían en su visita al Estadio Da Luz una camiseta histórica del mítico jugador del Benfica y de la selección portuguesa, pases para el museo del club y vales para comer en un lujoso restaurante de Lisboa. Una lucha poco edificante a la que Europa prestaba atención como a un eco, pero que ahora salpica a medio continente.

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