La tenista sueca Johanna Larsson, número 80 del ranking WTA, se quedó muy lejos de poder aplaudir en la pista a Billie Jean King, la histórica campeona que antes de la final del US Open recibió un homenaje por el 50 aniversario de su primer título en las pistas de Flushing Meadows. Larsson perdió en las rondas preliminares frente a Ajla Tomljanović y cayó junto a su compañera, la holandesa Kiki Bertens, en los octavos de final del torneo de dobles. Pero, aunque no pudo replicar el éxito deportivo de King, sí ha imitado una de sus lecciones de coraje. La jugadora sueca acaba de hacer pública su homosexualidad.

En declaraciones a una televisión de su país natal que recoge el portal TennisWorldUsa.org, Larsson declaró: “Soy lesbiana y no lo dije antes por miedo a perder patrocinadores”. Explicó que “mi carrera dependía de otras personas y tenía miedo de sus reacciones y de no poder seguir mis sueños en el tenis”. Sus palabras sonaron a liberación.

Ett ❤️ med denna underbara tjej! #lyckligtlottad #aldrigentråkigstund #kärlek

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Johanna Larsson ha declarado abiertamente su homosexualidad confesando su temor a que eso pudiese perjudicar su carrera. Sí sucedió en el caso de Billie Jean King, que perdió el apoyo de sus sponsors cuando padeció un outing forzoso a causa de la denuncia de su exnovia para obtener parte de sus bienes tras el fin de la relación. “En las 24 horas siguientes a la presentación del pleito, perdí todos mis patrocionios, lo perdí todo (…). Tuve que jugar tan solo para poder pagar los abogados”, explicaba la estadounidense en una entrevista en The Boston Globe en 2006.

Tras el anuncio de King otras jugadoras profesionales de primer nivel como Martina Navratilova o Amélie Mauresmo compitieron en el circuito profesional sin plegarse a la discriminación homófoba. Mauresmo hizo más aún. Entrenó a Andy Murray, el número 3 del escalafón del tenis masculino, y dejó en el tenista británico una huella necesaria: lo concienció sobre la igualdad de género. Murray, uno de los deportistas más populares del planeta, no ha perdido desde entonces la ocasión de defender ese discurso.

A Billie Jean King no la homenajearon en el US Open solo por sus logros deportivos. También lo hicieron por su valor pionero en la lucha social desde el deporte para el reconocimiento de los derechos de las mujeres. Abanderó la demanda para que los premios en los torneos femeninos se equiparasen a los del tenis masculino, un debate que todavía hoy figuras como Novak Djokovic aprovechan para poner de manifiesto su sexismo.

La actriz ganadora de un Oscar Emma Stone acompañó a King durante los actos de la semana pasada. Stone es la encargada de interpretar a la tenista en la película de próximo estreno La Batalla de los Sexos, que aborda múltiples facetas de la trayectoria de la campeona de doce títulos del Grand Slam. Entre ellas, su homosexualidad. Decía King que “aquello fue muy duro para mí porque fui expuesta a la fuerza y creo que lo tienes que hacer cuando tú quieras”. Como lo ha podido hacer ahora Johanna Larsson.