La NFL no tiene fama de ser ‘liga para viejos’. La violencia y exigencia física del fútbol americano, unido a un convenio colectivo que favorece la contratación de rookies más rápidos, fuertes y, sobre todo, mucho más baratos, suele desembocar en un maltrato al jugador veterano. Pero, como en toda regla, siempre hay excepciones que se encargan de demostrar lo contrario, como las de Joe Thomas y Antonio Gates, que este fin de semana hicieron historia en dos campos clave en este deporte: disponibilidad y producción ofensiva.

Thomas, tackle izquierdo de los Cleveland Browns, superó el pasado domingo la barrera de los 10.000 snaps consecutivos. Si el dato aislado ya suena a gesta, eleva su dimensión a la enésima potencia si lo desglosamos en lo que ha sido su carrera hasta el momento. Entró en la liga en 2007 y desde su debut no se ha perdido ni un solo partido. Ni una sola jugada.

A ese registro que posiblemente sea inalcanzable en el futuro, Thomas une la racha de 161 partidos consecutivos empezando como titular, la mayor racha entre los jugadores de línea ofensiva que siguen en activo.

Para poner en perspectiva su durabilidad en un entorno tan efímero, no hacen falta más que mirar cómo han cambiado los Browns en estos diez años, y poco para bien. Thomas ha jugado para seis entrenadores diferentes, protegido a 22 quaterbacks y bloqueado para 69 corredores distintos. Su gesta no pasó inadvertida para colegas de profesión ni otras estrellas como el mismísimo Lebron James.

La lealtad a unos colores es otra de las virtudes de Thomas, siempre fiel al equipo de Cleveland, igual que Antonio Gates con los Chargers. El tight end, que posiblemente esté jugando su última temporada a los 37 años, se convirtió ante los Dolphins en el jugador con más touchdowns en su posición con 112, superando a Tony González.

Gates trae además una historia de superación personal. En la universidad apenas jugó al fútbol americano porque él quería convertirse en profesional del baloncesto. Llegó a la NFL en 2003 como agente libre sin ser drafteado, algo que no le ha impedido convertirse en uno de los jugadores más productivos en la end zone durante la última década.

En términos generales, sólo hay cinco jugadores que hayan atrapado más pases de touchdown que él, todos ellos receptores ya legendarios de este deporte como Jerry Rice, Randy Moss, Terrell Owens, Cris Carter y Marvin Harrison.

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