Si la misión diplomática del exjugador de la NBA y tipo raro a tiempo completo Dennis Rodman fracasa, el mundo del deporte puede buscar otras vías para llevar la paz al conflicto latente entre Corea del Norte y Estados Unidos. Un político italiano cree tener la solución. Antonio Razzi, senador de los Abruzos y tifoso de la Juventus de Turín, piensa que paloma con ramito de oliva puede tener la forma de Paulo Dybala y un balón.

“Sé que Kim Jong Un es un gran fanático de los deportes y por eso intentaré llevar a Corea del Norte al fuera de serie de la Juve, Dybala“, anunció el bigotudo y canoso parlamentario en los micrófonos de Radio Cusano Campus. “Sería una fiesta nacional: si llevo a Dybala se llenaría un estadio de 200.000 espectadores y habría que colocar pantallas gigantes fuera”. A Razzi, que en su página personal presume de foto con Silvio Berlusconi, le gustan las iniciativas estrafalarias.

En su biografía destaca la organización de un partido benéfico de fútbol entre políticos del parlamento italiano y el búlgaro. Y ahora quiere añadir otro hito como intermediario del régimen norcoreano con ese mundo que sospecha de las pruebas balísticas que sobrevuelan Japón por orden del dictador. Dice Razzi que a Kim Jong Un también le gusta la música y que, gracias a su mediación, el grupo Il Volo tiene una invitación oficial para participar en la semana de la música del país asiático. “Podrían colaborar conmigo a la pacificación del mundo, sería maravilloso ir con Dybala e Il Volo a Corea del Norte“, se anima el senador.

Parece ser que la salvación del planeta depende de los Il Divo de Hacendado, vaya.

Cuesta no ponerse nervioso ante la perspectiva de que Antonio Razzi desencadene la III Guerra Mundial con su extravagante concepto de la diplomacia. Aunque Paulo Dybala se esté confirmando como una de las figuras indiscutibles del fútbol mundial, hay que recordar al político italiano que Kim Jong Un es, como él mismo reveló, fan del Manchester United. Y Razzi, fanático de la Vecchia Signora, debería saber mejor que nadie que nada hay peor para un hincha que lo agasajen con algo de un equipo que no es el suyo.

Senador: observe cómo reacciona este canijo juventino al regalo de una camiseta del Inter de Milán y ahórrenos la próxima bomba atómica.