La fractura social que vive el mundo hoy entre millennials y el resto de los seres humanos tiene su particular versión en la NBA. Reducida a un universo de aproximadamente 500 personas y muchas de ellas multimillonarias, la confrontación entre los que decían que antes todo era mucho más difícil y los actuales jugadores es la versión NBA del “Yo no entiendo esto de los youtubers”. En ese debate, hay dos personajes que llevan la voz cantante, dos Charles con problemas de incontinencia verbal: Oakley y Barkley. Éste último lleva ventaja: fue elegido MVP de la Liga, estuvo a punto de tumbar a Jordan en su apogeo, y además tiene un micrófono siempre abierto en la todopoderosa y omnipresente ESPN. Y el mensaje que Charles Barkley tiene para la actual generación de estrellas de la NBA es éste: “¡Pobres bebés!”.

En un acto en una universidad metodista de Estados Unidos, Barkley se despachó a gusto con la propuesta de la Liga de mitigar el impacto de los famosos back-to-backs (jugar dos partidos en dos noches consecutivas) y proteger así el descanso de los jugadores. “Ya sabéis, estos pobres bebés no pueden jugar back-to-backs. Ganan 20, 30 o 40 millones de dólares al año, pero no podemos estresarlos. Así que se lo haremos más cómodo”, se explayó Barkley.

“Los jets privados y los hoteles de cuatro estrellas parece que no son suficientes”, continuó. Es aquí donde el Gordo Barkley apela a la épica de sus años como profesional. La periodista Jackie MacMullan contaba hace poco en un podcast (y lo ha hecho varias veces en sus artículos y libros de años siguiendo a los Celtics) cómo era la realidad de la franquicia de Boston en los años de Larry Bird, Kevin McHale, Dennis Johnson y el actual mánager del equipo, Danny Ainge. Y esa realidad era la de periodistas volando en el mismo vuelo regular que los jugadores, vuelo que si se retrasaba varias horas dejaba la noche de descanso en un suspiro antes del siguiente destino. También hablaba de los bares del hotel y cómo los jugadores jugaban a las cartas y/o se peleaban con parroquianos, pero ésa es otra historia.

El caso es que Barkley sabe que los jugadores actuales vuelan en vuelos privados para el equipo, tienen los mejores hoteles a su disposición, mejores técnicas de preparación física y recuperación… Quizás Barkley no hubiera podido ajustarse a estos últimos estándares dados sus problemas con la disciplina física, la fiesta nocturna, el casino…. “Es una broma que se nieguen a jugar dos noches seguidas. Yo he volado en un avión comercial y jugado tres noches seguidas. Estás faltando al respeto al aficionado. Saben que a algunos sólo los van a ver una vez al año”, concluyó.

Ah, el aficionado. La NBA quiere proteger, sobre todo, al aficionado. Con un nuevo contrato televisivo súper lucrativo, con las nuevas camisetas de Nike, con patrocinadores en las prendas por primera vez en su historia, con una audiencia global más fuerte que nunca… La NBA no quiere que los equipos den descanso a LeBron James, a Steph Curry o a todo el quinteto titular de los Spurs por el miedo a los back-to-backs. No se trata de los jugadores tanto como del negocio. Por eso Barkley yerra el tiro. El dinero sigue siendo el que manda, tanto en la época de Charles como en la actual. En eso no hay diferencia entre millennials y el resto.

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