En un mundo globalizado como el actual, cada sociedad y cultura sigue manteniendo sus diferencias, pero sí hay un factor común que une a todas ellas: el deporte entendido prácticamente como una religión más. Día tras día vemos ejemplos de que la gente de a pie puede soportar que se le recorten libertades, derechos e incluso sus propios sueldos, pero que nadie toque a su equipo de fútbol… o baloncesto… o fútbol americano.

En estas se encuentra ahora mismo Donald Trump, que ha visto como tras vejar a diferentes y variados colectivos, el último gran charco al que se ha tirado de cabeza, su ataque a Kaepernick y la NFL, está siendo el que más problemas puede causarle. El presidente de Estados Unidos seguramente esté pensando que su “que se limiten al deporte”, consejo que le dio a los jugadores que protestan por cuestiones sociales, se lo pudo haber aplicado a si mismo con un “me limitaré a la política”, o a lo que quiera que sea lo que hace él.

Como era de esperar, las reacciones no se han hecho esperar, empezando por la propia NFL, pero también por el sindicato de jugadores: “Nunca nos rendiremos cuando se trata de proteger los derechos constitucionales de nuestros jugadores como ciudadanos, y su salud como personas que juegan a un deporte que los expone a un gran riesgo”. Los gestos se repiten en cascada y hasta varios propietarios de las franquicias se han posicionado en contra de Trump, algo que parecía impensable hace unos años.

Algunos de las estrellas, cuyo labor por las comunidades más desfavorecidas queda fuera de toda duda cada temporada, e incluso directivos como Jed York, de los 49ers, también quisieron mostrar su opinión sobre el discurso de Trump:

Pero a Trump no sólo se le viene encima toda la comunidad del fútbol en América. También la de baloncesto. La NBA, que siempre ha ido tres pasos por delante en lo que se refiere a manifestarse por las injusticias sociales, también tiene algo que decir contra el presidente. Todo a raíz de la tradicional visita del campeón a la Casa Blanca, que este año parece que no se va a realizar tras la postura mostrada por las estrellas de los Golden State Warriors.

El más claro fue LeBron James, que incluso se atrevió a llamarlo “sinvergüenza”, asegurando que “visitar la Casa Blanca era un gran honor hasta que apareciste“. Y es que Trump también atacó directamente a Stephen Curry (en un tuit, como suele ser su política de comunicación) por manifestarse contrario a realizar la visita tradicional a Washington como campeones. Así es, ha sido capaz de unir a Warriors y Cavaliers de nuevo, algo que parecía complicado tras las últimas finales entre ambos. Incluso Kobe Bryant ha criticado sus palabras.

La tensión ha crecido hasta convertir la cuestión del deporte en una de las mayores crisis sociales que está afrontando Trump en su tumultuoso mandato. Quizás todo queda resumido en un tuit de la madre de Colin Kaepernick, reaccionando al grosero insulto del presidente estadounidense:

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