El tenista británico Daniel Evans era el número 41 del ranking ATP la pasada primavera. Actualmente ocupa el puesto 108 y su clasificación caerá mucho más aún porque durante los próximos meses no va a poder defender los puntos logrados la temporada anterior. Estará fuera de las pistas hasta el 23 de abril de 2018, día en el que terminará la sanción de un año por infringir las normas antidopaje de la Federación Internacional de Tenis (ITF). Evans dio positivo por cocaína en el último Open Banc Sabadell de Barcelona.

Menudo revés para el jugador de 27 años famoso en el circuito por su temible derechazo. El de Birmingham estaba jugando su mejor tenis y logró alcanzar por vez primera la cuarta ronda de un Grand Slam en el Abierto de Australia de este año. Compañero de dobles de Andy Murray en algún torneo, Daniel Evans formaba parte del equipo de Copa Davis de Gran Bretaña desde que colaboró en la consecución del título de 2015. Queriendo celebrar sus éxitos se le fue la mano. O la nariz.

El dopaje de Evans no fue para obtener una ventaja deportiva (más bien “recreativa”), pero la ITF no pasa una. Aunque sí puede ser comprensiva. El tenista ha cumplido casi la mitad de la sanción que se acaba de hacer oficial, pues la federación fijó el inicio de la misma en la fecha del control antidopaje, realizado el 24 de abril. Lo desposeen además de los puntos y premios logrados desde aquel día hasta el 26 de junio, cuando lo suspendieron oficialmente. Para entonces, una vez acusado, este fan declarado del Aston Villa ya había reconocido su error y pedido disculpas públicamente.

Y de alguna manera ha podido sumar un punto al resto frente a la amenaza de sanción. La ITF aceptó sus explicaciones para rebajar la gravedad del castigo. El jugador aseguró que había guardado la cocaína en el mismo bolsillo de su neceser en el que conservaba sus medicamentos y que fue así como la sustancia ilegal contaminó las drogas legales, sin ninguna intención de que mejorase su rendimiento con la raqueta. Los niveles de estupefacientes en sangre que detectaron los análisis resultarían compatibles con esa historia y por eso Dan Evans está a solo medio año de regresar a la competición.

Las autoridades del tenis son estrictas con el dopaje, pero también están dispuestas a perdonar cuando las explicaciones son creativas. Basta con recordar el caso del tenista francés Richard Gasquet, que en 2009 apenas tuvo que cumplir tres meses de sanción por positivo en cocaína tras explicar que él, un seductor, nada sabía de la droga, y que si había restos en su cuerpo de la sustancia tendrían que proceder del beso en los labios que le dio una mujer con la que había ligado.

Evans debería aprovechar estos meses de sanción para reflexionar sobre el uso de sustancias que aumentan el grado de excitación natural. A él no le hace ninguna falta excitarse más. Y si no que se lo pregunten al espectador australiano que tuvo la mala fortuna de toser en medio de un saque del británico. Dan, chill, bro.