El destino y el talento ha unido en la selección española de fútbol a Sergio Ramos y a Gerard Piqué, que no podían ser más diferentes el uno del otro: como futbolistas y como productos de la sociedad que les rodea. Uno, todo carácter, fuerza, capacidad atlética que en su esplendor le permitía mirar a los ojos a cualquier rival; el otro, la finura, el pase, la habilidad y la colocación, elegante incluso en el fallo. Fuera del campo, uno es un humilde chico de un más humilde entorno de los alrededores de Sevilla; el otro fue criado en las bondades de la alta burguesía nacionalista catalana. Para más inri, uno acabó en el Real Madrid y otro cumplió su destino de cuna en el Barcelona. Estaban destinados a chocar como becerros en la vida y en el fútbol: y lo han hecho sin disimulo.

Pero en la selección Sergio Ramos y Piqué han funcionado a la perfección, por más que el primero no tolerase los guiños catalanistas del segundo. Pero España fue el mejor equipo del mundo con los dos en el eje de la defensa. Y ahora, hay un conflicto en el seno de la federación española que ha unido a Piqué y a Ramos. El despido de la coordinadora de la selección masculina absoluta, María José Claramunt, ha hecho que los dos futbolistas lideren la reacción del equipo en contra de la decisión tomada por el presidente Juan Luis Larrea.

A Claramunt, valencia hija de un ídolo futbolístico del Valencia, la apodaban en el vestuario de la selección “La Jefa”. Según informa la prensa española esto días, los jugadores se sentían cómodos con Claramunt para organizar los viajes, los compromisos publicitarios y también la elección de los lugares de concentración en torneos largos. Era un enlace de confianza entre los futbolistas, los medios y la propia federación. El problema es que la federación española está en plena demolición por los casos de corrupción del expresidente Ángel María Villar, su hijo y su tesorero. Todos ellos pagaron la fianza para salir de la cárcel. La dirección de la RFEF pasó a estar dirigida por Larrea, al que los futbolistas consideran un okupa.

Según Marca, en los dos últimos partidos de España para cerrar la clasificación al Mundial de Rusia 2018, la plantilla se quejó en privado de los rumores que apuntaban al despido de Claramunt. Cuando se hizo oficial en Alicante donde jugaron ante Albania, Piqué, Ramos y Busquets ejercieron de portavoces y amenazaron con dejar la selección si no se rectificaba el despido. La tensión se manifestó en que no hubo ningún tipo de acto de reconocimiento a los 100 partidos de Busquets con la selección española.

España cerró una brillante clasificación para Rusia 2018, con el refuerzo a la transición iniciada por Lopetegui para revitalizar a una selección alicaída. Pero el conflicto latente en el grupo con sus superiores amenaza su ambiente de cara al Mundial. Al menos, Sergio Ramos y Piqué están unidos por algo más que por enfrentarse.