Las galas de premios futbolísticos suelen tener muy poca gracia y resultados rara vez sorprendentes. Y la entrega de los galardones The Best de la FIFA no fueron excepción. Sin ritmo, con discursos e intervenciones sosas, con Maradona una imitación de su personaje, los premios que eligen a los mejores en la temporada 2016-2017 encumbraron a quien todo el mundo sospechaba que iba a encumbrar. Y con razón: es difícil huir de los hechos y el Real Madrid fue el mejor equipo de Europa (y del mundo) la pasada temporada, Zinedine Zidane su entrenador y Cristiano Ronaldo su jugador más decisivo a la hora de la verdad. Los The Best resaltaron lo obvio.

El Madrid se llevó la Supercopa europea, el Mundial de clubes, la Liga española y la Champions League. En un año sin un gran torneo de selecciones, era imposible que alguien pudiera competir con semejante arsenal de triunfos. La FIFA y sus votaciones premiaron al club blanco con 5 jugadores en el mejor once de la temporada pasada, y distinguieron individualmente a Cristiano Ronaldo y a Zidane. El luso ve así reconocido su olfato goleador en el tramo decisivo de la Champions y, en general, ser el que marca las diferencias para un equipo que, como se está viendo en este arranque de competición, sigue dependiendo de su instinto asesino para marcar verdaderas diferencias.

Cristiano se llevará el Balón de Oro con toda probabilidad cuando se entregue a finales de año y eso le permitirá superar en galardones individuales a Leo Messi, una cosa que tiene entre ceja y ceja por mucho que se las depile. Es el corolario a una carrera brillante por más que la dimensión futbolística del argentino siga siendo mayor y hasta se expanda con el tiempo. Quizás el hijo mayor de Cristiano sepa la verdad y se la oculte a su padre, o si de él dependiese el resultado sería otro.

Ronaldo dio las gracias a sus compañeros de equipo y selección, presumió de estar 11 años en el palco de los premios mundiales, bendijo a su familia y lanzó un pequeño guiño para malpensados al hecho de que la gala se celebrase en Inglaterra.

Zidane enterneció a la platea agradeciendo a su esposa el haberle ayudado en su carrera. Quizás tenga tanto que agradecer o más a los Modric, Ramos, Marcelo, Kroos y Cristiano que colonizan el mejor once de la campaña pasada. Mientras, su colega en el fútbol femenino, Sarina Wiegman impuso el título de Holanda en la Eurocopa como mayor aval. Al igual que su paisana Lieke Martens, elegida la mejor futbolista de la temporada, estrella del Barcelona desde este verano y a sus 24 años emergente dominadora del fútbol mundial.

Por no haber sorpresas, no hubo ni en la elección del mejor gol de la 2016/2017, porque lo que hizo Giroud era tan sobrehumano que elegir otro tanto era imposible. Tampoco parece probable que alguien haga uno escandalosamente mejor que el que el delantero del Arsenal hizo hace unos días en Belgrado al Estrella Roja. Las galas, sean de la FIFA o de France Football, tienen demasiado cartón y poca emoción. Al menos, premian a quien deben.

No Hay Más Artículos