Kakha Kaladze y Ray Charles compartían una obsesión similar: Georgia. El difunto soulman le cantaba a su lugar natal, en el sur de los Estados Unidos, y el futbolista ya retirado soñaba con gobernar el suyo, ese que baña el extremo más oriental del Mar Negro. El exjugador, campeón de dos Champions League en la pasada década con el AC Milan, ha tenido una trayectoria más exitosa si cabe en la diplomacia. Fue durante cinco años vicepresidente del país y ministro de Desarrollo Regional y de Infraestructuras. Desde esta semana, tras obtener el 51% de los sufragios en los comicios municipales, es el nuevo alcalde de la capital, Tiflis.

En sus mejores años de jugador, Kaladze, desplazado al lateral, acostumbraba a recibir el mandato de Paolo Maldini, comandante en la defensa rossonera. Ahora va a estar al frente de una ciudad de más de un millón de habitantes. Continúa su ascenso irresistible desde que se arrimó al magnate Bidzina Ivanishvili para derrocar al anterior presidente de la antigua república soviética, Mikheil Saakashvili. El nuevo alcalde se impuso a otros trece candidatos al bastón de mando de la principal ciudad georgiana. Milita en la coalición Sueño Georgiano que, según la Wikipedia, “incluía partidos favorables a una economía de mercado, que reivindicaban el liberalismo social, así como nacionalistas radicales con retórica xenófoba, y representantes del antiguo gobierno de Eduard Shevardnadze”.  El detalle de calidad es que “el nombre de la alianza está inspirado en una canción del rapero Bera, hijo de Ivanishvili”.

Se ve que Kakha ha asimilado rápidamente la habitual retórica política, consistente en hablar mucho sin decir nada concreto. “Todos vemos los problemas de la ciudad y entendemos perfectamente los pasos que debemos dar en el futuro para hacerles frente”, comentó el nuevo alcalde de Tiflis tras su triunfo. Recibió por ello las felicitaciones de su antiguo jefe en el Milan, Silvio Berlusconi, que le auguró una “gestión exitosa”, y del propio Maldini, que declaró su “alegría por la victoria”.

Kaladze fue, mientras estuvo en activo, el deportista profesional más reconocido de su país, honor que ahora ostenta Zaza Pachulia, pívot del equipo campeón de la NBA, Golden State Warriors. Además de ganar dos Copas de Europa, formó parte del Milan campeón de un scudetto, la Copa y la Supercopa de Italia, la Supercopa de la UEFA y el campeonato mundial de clubes de la FIFA. Fue internacional 83 veces con su selección y anotó un gol. Se retiró con la camiseta del Genoa. También fue investigado por la fiscalía italiana en 2012 por su supuesta implicación en la trama de las apuestas ilegales en el Calcio. Así que ya está acostumbrado al escrutinio sobre sus actuaciones que persigue a cada político. Sobre el otro escrutinio, el electoral, no tiene queja: Kaladze no hace más que ganar.

 

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