El fútbol tiene desde hoy 43 nuevos campeones del mundo. Más bien, añade al palmarés de mejor club del mundo en una temporada los nombres de los 43 vencedores de la mítica Copa Intercontinental, aquellos partidos de Japón jugados a horas imposibles y que terminaban con la entrega de una llave gigante de un Toyota que el futbolista de turno casi siempre acababa regalando. Ese encanto se transformó en el más anodino y profesional Mundial de Clubes, y ambas competiciones convivieron incluso en el año 2000, el año que tiene a dos clubes campeones del mundo desde hoy: Corinthians y Boca Juniors. La decisión de la FIFA de igualar los títulos supone una gran noticia, sobre todo, en Sudamérica, donde siempre se dio mucha más importancia a la lucha entre el mejor de Europa y el mejor del otro continente.

De hecho, la iniciativa parte de la Conmebol. “Nos hemos fijado como uno de los ejes del cambio el hacer justicia por el fútbol sudamericano, inclusive yendo más allá de lo judicial. Hoy vemos reflejados nuestros esfuerzos en un justo reconocimiento que la FIFA hace a los clubes sudamericanos y europeos que ganaron la Copa Intercontinental y tradicionalmente fueron considerados campeones del mundo”, explicó Alejandro Domínguez, responsable de la Conmebol. De esos 43 nuevos campeones del mundo, 22 son sudamericanos y 21 europeos. Una proporción totalmente inexistente en el actual formato, con tan sólo 4 campeones sudamericanos en 13 ediciones.

El salto competitivo entre los grandes clubes europeos y sus rivales americanos no ha hecho más que crecer, impulsados por la tremenda desigualdad económica. Hoy, parece improbable lo acontecido en 1992 y 1993, cuando el São Paulo derrotó de manera consecutiva a equipos fundacionales del fútbol moderno europeo: el Barça de Cruyff y los últimos estertores del Milan de Sacchi. Por eso es tan importante para el fútbol sudamericano reclamar como campeones del mundo a esos equipos que entonces se repartían los títulos con los gigantes del otro lado del Atlántico.

De esta manera, añaden la consideración de títulos mundiales a sus vitrinas Real Madrid, São Paulo, Milan, Peñarol. Boca Juniors y Nacional de Montevideo, todos ellos con tres triunfos. Se reconocen como campeones mundiales el mítico Estudiantes de la Plata y el Santos de Pelé. Y equipos que raramente volverán a asomar por la final del Mundial de Clubes, como el Feyenoord y el Estrella Roja. Lo que nunca volverá será el encanto de la Intercontinental. La esencia es mucho más difícil de recuperar que de renombrar.