Leo Messi lleva unos partidos tranquilo, dosificando esfuerzos, sin grandes aspavientos pero aún así capaz en cualquier momento, como ante el Sevilla, de hacer jugadas que te dejan boquiabierto. Ni en Atenas en Champions ni ante los andaluces en Liga lució el argentino al nivel que venía haciendo. Todo en la efemérides de este mes, porque cada día que pasa Messi hace un poco más de historia para el Barcelona y para el fútbol mundial. Esta vez le tocó alcanzar el partido número 600 de su carrera en España. Casi nada, a los 30 años.

523 goles jalonan la trayectoria de Leo Messi con el Barcelona en todas las competiciones. Una cifra que no se quedará ahí, y pronto optará a los 600 goles en su carrera de club. La locura de Messi es que siempre su juego va más allá de las cifras. Por eso, voy a intentar explicar el gol de la Pulga que más me ha fascinado. Tiene mucho de hipnótico ver vídeos de YouTube que recopilan goles del argentino: siempre aparecen detalles que elevan el nivel de dificultad, hay pocos goles de empujar sobre la línea, casi siempre quedan rivales por el camino impotentes. Mi gol preferido no es ninguno de ellos: no es el famoso eslalon maradoniano del joven y explosivo Messi ante el Getafe, ni es el demoledor regate a Boateng y fina definición ante el Bayern de Múnich en la última Champions ganada por el Barça, ni el imposible cabezazo en la final de la Copa de Europa ante el Manchester United.

Mi gol preferido de Messi es otro, un 3-2 para el Barça ante el Villarreal en la temporada 2014/2015, la del éxito total con Luis Enrique. ¿Por qué este gol y no cualquiera de los otros 523? Porque ese día de febrero del 2015, Messi desafió la lógica de los zurdos. Al menos, de los zurdos mortales. Dice la teoría que los futbolistas que usan la zurda para golpear el balón tienen muchos más problemas para usar la diestra que los diestros al contrario. Hay supuestos argumentos de coordinación y de áreas del cerebro afectadas, que alimentan el mito; pero lo cierto es que suele ser mucho más habitual ver a un diestro capacitado para manejarse decentemente con la zurda que al revés.

Incluso Messi ha ido perfeccionando a lo largo de su carrera el uso de su pierna derecha. Hasta que Guardiola le resituó como falso 9, el hábitat natural de Messi era la banda derecha, donde en ocasiones mostraba dificultades para poder asistir y/o definir si no se perfilaba hacia la mejor zurda del mundo. Pocos goles hablan de la evolución y el trabajo de Messi con la pierna mala que éste al Villarreal. Os dejo el vídeo de YouTube que tendréis que ver fuera de esta web porque la LFP así lo quiere.

Parece un gol rutinario para Messi. Pero vayamos a los detalles. El argentino recibe en carrera un pase que controla a la perfección con el pie derecho (hay que ajustar los pasos en carrera para hacerlo y luego enviar la información a tu extremidad más lejana y menos hábil), eliminando con ello a dos defensores que ya no pueden alcanzarle. Ese control ya es, en sí mismo, una pequeña proeza. Al dominar así la pelota, le queda perfecta para poder disparar a puerta desde la frontal del área; siempre, claro, que seas diestro. Messi no lo es, pero aún así es capaz de adecuar la posición del cuerpo en la continuación del gesto anterior y, con su pie derecho, ajustar un disparo casi a la escuadra. Al primer toque. Con la derecha, siendo zurdo.

Toda esta secuencia de técnica futbolística y biomecánica ocurre en apenas dos segundos. En mi ya lejana época de jugador ocasional de fútbol me manejaba con la pierna izquierda (y sólo con la izquierda), y el hecho de pensar en lo que Messi hizo ese día ante el Villarreal me sigue produciendo vértigos y problemas de cadera sólo de intentar repetirlo. Si cuando Messi hizo ese gol, a mis 35 años, yo siguiera haciéndome ilusiones de poder emular al argentino, ese día hubiera acabado definitivamente con ellas: nunca pensé que un zurdo pudiese hacer algo así.