En esa guerra sin fin que mantienen Adidas y Nike para erigirse en la marca global del mundo del deporte, la empresa alemana está decidida a quemar las naves en el fútbol, donde su nombre está asociado a algunos de los momentos más gloriosos del juego. El próximo Mundial de Rusia 2018 va camino de convertirse en un autohomenaje nada disimulado por parte de la compañía. Primero por las camisetas, y ahora por el balón.

Adidas viste a la selección anfitriona y, entre otras, a algún equipo outsider como Bélgica; a la selección con más relato, Argentina; y a dos de las principales favoritas: Alemania y (para disgusto de los polemistas) España. Para esta ocasión ha rescatado de su catálogo algunas de las equipaciones más memorables de pasados mundiales y las ha actualizado. Exactamente lo mismo que ha hecho con el esférico, resucitando el Telstar. Bueno, más o menos.

El Telstar original, que tomaba su nombre del primer satélite comercial de telecomunicaciones y con el que se jugaron los mundiales de México 70 y Alemania Federal 74, es EL BALÓN. Su diseño, con 20 hexágonos blancos y 12 pentágonos negros, resultó tan icónico que se convirtió en la imagen por antonomasia de una pelota de fútbol. Si para el común de la población un balón de baloncesto es naranja, una bola de béisbol tiene costuras rojas y una pelota de voleibol se reconoce por sus placas rectangulares, el de fútbol es blanco con pentágonos negros.

Aquella pelota sentó unas bases que se fueron actualizando con otras creaciones de caucho de mitificado recuerdo (Tango, Azteca, Etrusco) y otras no tanto, hasta llegar al infame Jabulani que era un desastre incontrolable hasta que el gol de Iniesta en Sudáfrica 2010 lo transformó en una reliquia sagrada a venerar en todos los estadios españoles.

El nuevo modelo parece imitar aquella sencillez original, en blanco y negro, pero con los pentágonos en descomposición, pixelándose poco a poco, en una imagen reminiscente del mundo digital que habitamos. Parece ser que la bola, cuyo modelo oficial se vende por 150 euros, incluye un chip NFC para conectarla con aplicaciones en el teléfono móvil. Pijaditas.

En un momento en el que la diversificación del mercado de balones oficiales va a incomodar a los futbolistas, lo que importa del Telstar 18 a los delanteros es que responda bien al golpeo. Y los porteros desean que no haga trayectorias extrañas. Porque las campañas de márketing importan mucho, pero los goles importan más.

El primero en sostener la nueva criatura de Adidas fue Leo Messi. En eso sí hay acuerdo. No existe mejor padre para un balón.